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el sentido agradecimiento de sus padres

Puro corazón: para calmar a una niña, un médico de Monte le “recetó” helado y ravioles

La indicación médica de "ravioles y helado" para una nena que llegó al centro de salud asustada por una picadura. Le dieron el alta y una prescripción que la llenó de alegría.

Diego Restucci cumplió esa misma noche con la mitad de la “prescripción médica” que un médico del Hospital Municipal “Ramón Carrillo” de Monte Hermoso hizo en papel, de puño y letra, para su hija Lara, víctima de una picadura. Y en las últimas horas completó la receta: “ravioles y helado”.

El hombre y su familia finalizan mañana la estadía de vacaciones en el balneario Sauce Grande, la localidad satélite de Monte Hermoso, donde pasaron la segunda estadía veraniega consecutiva, pues dicen estar “enamorados” del lugar.

En la charla que tuvo esta tarde con la redacción de LA BRÚJULA 24 el turista prometió volver el próximo año al mismo lugar, para recargar energías y descansar a orillas del mar a 150 kilómetros de Bahía Blanca.

Motivos para regresar no le faltan: un lugar alejado del “ruido” de la urbe, mucha sombra y la tranquilidad necesaria para poder “encarar” lo que resta del año bien “enchufado”.

Restucci vive en La Plata, es periodista y trabaja en Bernal, partido bonaerense de Quilmes.

Viene de pasar por minutos de mucha preocupación cuando su hija sufrió una picadura de un animal desconocido.  

“En el Hospital Ramón Carrillo nos atendió un médico de guardia, imagino que sobrepasado por el trabajo en plena pandemia. Pero el tipo, con mucha paciencia y simpatía, nos tranquilizó. Atendió a Lara con mucho amor, le dio corticoides en gotitas (“para no pincharla”) y nos recomendó que esperemos una hora para volver a revisarla. Gracias al cielo, todo fue bien”, expresó en una publicación que hizo en Facebook.

Conocedor del poder de las redes sociales, el colega logró el cometido de que su posteo trascienda y se sepa qué clase de profesional y sobre todo de humano, atendía en el centro de salud montermoseño cuando él llegó hecho un manojo de nervios con su hija alérgica.

“El médico coincidió en que podía ser una araña, por las características de la picadura”, indicó en la charla con este medio.

“Nunca había ido al hospital de Monte. Una vez que llegamos a la ciudad (distante unos 10 kilómetros del balneario Sauce Grande), con el GPS del celular llegamos bien al centro de salud, donde no vimos situaciones cercanas al Covid sino más bien ‘cosas de playa’”, amplió.

El hospital municipal de Monte Hermoso.

“Un maorí bonaerense”

Restucci y su familia tuvieron algunos minutos de espera hasta que tuvieron un diagnóstico. También una prescripción médica de esas que nunca podrían haber imaginado.

En el estacionamiento fueron testigos del ir y venir de mucha gente, y de la llegada y partida sin descanso de la ambulancia. Una tarea típica en el efector público de una ciudad que tiene una sobrepoblación habitual cada verano.

“Ese médico grandote, de pelo largo y tatuado, un maorí bonaerense, le dio el alta no sin antes recetarle -¡en papel!- ravioles y helado de chocolate. No tengo palabras de agradecimiento que alcancen. Nos sacaron los miedos y nos despertaron sonrisas tipos y tipas que no duermen por horas en plena pandemia, estando ahí, al frente de las desgracias y los miedos”, expuso Restucci.

“Nos logró calmar al toque. Estuvo bien decir que no le iba a dar corticoides. Y eso que el tipo estaba reventado…que se tomen ese tiempo para atender así, es genial”, comentó el papá.

No más bofetadas

“En Mar del Plata quieren cagar a trompadas  a los médicos; es una locura. No sé si será suerte o qué, pero nunca hemos tenido problemas con médicos cuando hemos tenido que recurrir a ellos”, afirmó Restucci a LA BRÚJULA 24 y aclaró que “no es la primera vez que tienen que ir de urgencia a un hospital; la primera con Lara nos pasó en Entre Ríos, siendo muy chiquita”.

“Esa empatía y ese don de gente no podemos ni debemos pasarlas por alto en un momento lamentablemente de mucho individualismo”, destacó.

El mensaje llegó al destinatario

Cerrudo. Es el apellido del médico que le trajo alivio a ese papá angustiado por la picadura que tuvo su hija.

“Le dije gracias mil veces, pero el contexto no permitió decirle todo lo que sentía. Sabemos que sus compañeros y su hija leyeron lo que publiqué en las redes sociales, con lo cual pienso que él debe estar enterado”, mencionó Restucci.

En el final de la publicación en Facebook que hizo que la historia se conozca en redacciones de distintos medios, el papá de Lara aseguró: “No maltratemos a aquellos que nos cuidan, ni siquiera en la desesperación. ¡Gracias doc por los ravioles con helado!”.

Unos mimos que van y otros que vienen. Sentimientos que, en tiempos de vanidades y de escases de empatía, cotizan en bolsa.

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