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Semillas Arte y Danza: una iniciativa local donde la cultura no tiene edad

Unos 40 adultos participan de la propuesta que combina folclore contemporáneo, promueve el envejecimiento activo y los convierte en protagonistas. Buscan representar a la ciudad en un festival en Cosquín.

Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco / Instagram: @leandro.grecco / X: @leandrogrecco

La danza puede ser una actividad física, una expresión artística y también una herramienta para construir comunidad. Desde esa mirada nació en 2024 Semillas Arte y Danza, un proyecto bahiense integrado por alrededor de 40 adultos mayores que cada semana se reúnen para crear, investigar el movimiento y desarrollar producciones escénicas.

La iniciativa está coordinada por Aníbal Adrián Martínez y Luz Ayelén Martel, docentes y bailarines formados en la Escuela de Danzas Alba Lutecia de Bahía Blanca. Ambos compartían desde hacía tiempo la convicción de que el arte podía convertirse en una herramienta de transformación social y que las personas mayores debían ocupar un lugar activo dentro de la vida cultural de la ciudad.

“Desde el comienzo sentimos que los adultos mayores merecen mucho más que un espacio recreativo. Merecían un lugar donde pudieran volver a sentirse artistas, protagonistas y parte activa de la vida cultural”, explicó Martel a la redacción de La Brújula 24.

Semillas no fue pensado solamente como un taller en el que se enseñan pasos o se montan coreografías. Su objetivo es acompañar procesos creativos en los que cada integrante pueda descubrir nuevas posibilidades de expresión, recuperar experiencias y participar de las decisiones que dan forma a cada obra.

Los adultos mayores improvisan, investigan movimientos, proponen ideas y aportan sus recuerdos, emociones e historias personales. De esa construcción colectiva surgen las producciones que luego son presentadas ante el público.

“Ese es, quizás, el corazón de nuestro proyecto: demostrar que el arte no tiene edad y que nunca es tarde para descubrir una nueva forma de crear”, destacaron Martínez y Martel.

Entre las raíces y nuevas formas de expresión

La propuesta, por simple que parezca, tiene una complejidad en la práctica, al combinar dos lenguajes artísticos: la danza folclórica y la danza contemporánea.

El folclore funciona como un puente con las raíces, las costumbres, la identidad y la memoria colectiva. La danza contemporánea, en tanto, permite investigar el movimiento, escuchar el cuerpo y explorar otras maneras de comunicar experiencias y emociones.

El diálogo entre ambas disciplinas define la identidad de Semillas. No se trata únicamente de reproducir estructuras conocidas, sino de utilizar estos lenguajes para construir una manera propia de hacer arte.

Desde su creación, el grupo desarrolló tres obras originales y participó de diferentes actividades culturales en Bahía Blanca y la región. En cada presentación busca reafirmar que las personas mayores no deben ser consideradas solamente como espectadoras, sino también como creadoras, intérpretes y protagonistas.

Los ensayos se realizan en la Sala Fundadores, ubicada en Colón 80, a partir del acompañamiento de la Universidad Nacional del Sur, que cedió el espacio para que el proyecto pueda desarrollar sus actividades.

Para sus coordinadores, ese respaldo resultó fundamental para consolidar la propuesta y fortalecer su vínculo con la comunidad universitaria.

“Desde el primer momento confiaron en nuestro proyecto y nos abrieron sus puertas con una enorme generosidad. Ese acompañamiento ha sido fundamental para el crecimiento de Semillas”, señalaron.

Pensar el envejecimiento desde las posibilidades

Uno de los principales objetivos del espacio es modificar la mirada tradicional sobre el envejecimiento. Frente a una perspectiva que suele concentrarse en las limitaciones, Semillas propone poner el foco en las capacidades, los aprendizajes y las posibilidades creativas que permanecen abiertas durante toda la vida.

La experiencia semanal permite observar cómo la práctica artística fortalece la autoestima, genera vínculos, despierta la curiosidad y renueva el deseo de aprender.

También habilita un espacio de pertenencia. Los integrantes no solamente comparten los ensayos, sino que forman parte de un proceso colectivo en el que sus conocimientos, trayectorias y sensibilidades tienen un valor central.

“Creemos profundamente que una sociedad que les da lugar a sus adultos mayores para crear, expresarse y ocupar escenarios es una sociedad que honra su propia historia”, sostuvieron los docentes.

Esa concepción convierte al cuerpo en un territorio de expresión y no en una barrera. Cada movimiento puede adaptarse, investigarse y transformarse de acuerdo con las posibilidades de cada persona, sin imponer modelos únicos ni criterios asociados a la edad.

El desafío de llegar a Cosquín

Este año, Semillas asumió uno de sus proyectos más importantes: representar a Bahía Blanca en Festivalazo, un encuentro que reunirá a ballets y agrupaciones artísticas de distintos puntos de la Argentina y de otros países.

La presentación tendrá lugar en el escenario Atahualpa Yupanqui de Cosquín, uno de los espacios más representativos de la cultura popular del país.

Para los integrantes del grupo, la posibilidad de bailar allí representa mucho más que participar de un festival. Será la oportunidad de mostrar una propuesta que pone en valor la identidad, la creación colectiva y el potencial artístico de las personas mayores.

El viaje, sin embargo, supone un desafío económico. Como proyecto independiente, Semillas debe afrontar los gastos de inscripción, traslado y alojamiento de toda la delegación.

Por ese motivo y tantos sueños latentes, todos sus integrantes comenzaron a buscar el acompañamiento de vecinos, instituciones y organizaciones que puedan colaborar para concretar la participación.

“Es un esfuerzo muy grande que asumimos con mucha ilusión y compromiso. Cada persona que colabora también se convierte en parte de este sueño y del camino que venimos construyendo junto a nuestros adultos mayores”, expresaron desde el espacio.

Mientras trabajan para llegar a Cosquín, el objetivo continúa siendo el mismo que impulsó la creación del proyecto: construir un lugar donde el arte sea considerado un derecho durante toda la vida, cada cuerpo pueda expresarse y la experiencia sea reconocida como un valor creativo.

En cada ensayo, presentación y obra, Semillas Arte y Danza sostiene una idea sencilla pero extremadamente profunda: nunca es tarde para aprender, emocionarse, brillar sobre un escenario y seguir sembrando cultura.

Este espacio avanza paso a paso, como una obra que todavía se está escribiendo. El viaje a Córdoba será una escena dentro de una historia que encuentra impulso en cada ensayo, encuentro y gesto compartido. Hay proyectos que no solo llegan a un escenario: también dejan huella en quienes los hacen posibles y en la comunidad que decide acompañar.

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