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Daniel Arroyo: "El Estado se retiró y cada uno se arregla como puede"

El exministro de Desarrollo Social participará de un conversatorio en Bahía Blanca y analizó la crisis social, el endeudamiento familiar, los cambios en el mundo del trabajo y el rol de los municipios.

El exministro de Desarrollo Social de la Nación y exdiputado nacional Daniel Arroyo advirtió que la Argentina atraviesa una situación social crítica, marcada por el endeudamiento de las familias, los problemas laborales y las dificultades en el acceso a la salud, especialmente en el caso de personas con discapacidad.

Arroyo estará este viernes, a las 17.30, en calle Fitz Roy 49, sede de la Alianza Francesa, para participar del conversatorio “La política social en la Argentina de hoy: diagnósticos y propuestas”, organizado por el Instituto Político del Sur. La actividad es con entrada libre y gratuita, en diálogo con el senador provincial Marcelo Feliú.

En la previa, el exfuncionario conversó con el programa “La Peña de Homero”, por La Brújula 24, y planteó que “hay tres temas muy críticos” en la realidad social del país. “El primero es el endeudamiento de las familias. Todo el mundo debe plata porque subieron mucho los costos fijos: luz, gas, agua, alimentos, transporte, medicamentos. Como la plata no alcanza, la gente se endeuda y luego se vuelve a endeudar”, sostuvo.

En ese sentido, afirmó que “se quintuplicó el nivel de mora, de deudas no pagas en las billeteras virtuales” y consideró que esa situación “se está transformando en un problema social crítico”. Para Arroyo, una de las medidas urgentes debería ser establecer un límite a las tasas de interés. “Uno puede tomar crédito al 500% de interés anual. Para mí hay que poner un tope”, señaló.

El dirigente planteó que este problema atraviesa a distintos sectores sociales, desde la clase media hasta los segmentos de pobreza extrema. “Cruza a los que hacen changas, a distintos sectores. Es una realidad muy extendida”, indicó.

El segundo eje, dijo, es el trabajo. “Está muy complicado. Hay gente que queda sin trabajo y gente que tiene sobreempleo, que además maneja un auto, una bici, una moto, va de un lado a otro, lleva, trae. Hay una situación muy crítica que hay que reordenar y el Estado tiene que acompañar”, explicó.

Como tercer punto, mencionó la salud. “Hay un desacomodo muy grave, sobre todo en el caso de las personas con discapacidad, que no acceden a medicamentos, traslados o terapias. Pondría el foco en esas tres cuestiones para atender la urgencia”, expresó.

Arroyo atribuyó el agravamiento de esos problemas al retiro del Estado en áreas sensibles. “Ninguno de los problemas arrancó ahora, vienen de hace tiempo, pero todos se agudizaron estos dos últimos años. Hubo un proceso de ajuste muy fuerte. El Estado se retiró y cada uno se arregla como puede”, afirmó.

Consultado sobre la política económica del Gobierno nacional, sostuvo que “el Estado se retiró de donde lo necesita la gente que menos ingresos tiene” y cuestionó que, al mismo tiempo, se hayan sostenido beneficios para sectores de mayor concentración económica.

“El Estado desreguló para que sectores de mayor nivel de concentración puedan manejarse y correrse, y que las familias se arreglen como les sale. Y les sale muy complicado, porque está todo difícil”, planteó.

También hizo una autocrítica sobre la gestión anterior, de la que formó parte. Al analizar el gobierno de Alberto Fernández, distinguió entre la etapa de la pandemia y la pospandemia. “Yo fui el ministro de la pandemia. Mi opinión es que dentro de 15 años, cuando el debate de la pandemia sea un tema de historiadores y especialistas, va a haber un reconocimiento al rol del Estado en sostener la situación social”, dijo.

Sin embargo, reconoció que luego quedaron problemas estructurales sin resolver. “La principal fue la inflación. La inflación es generadora de pobreza, desacomoda la vida cotidiana. El no haber encarado un programa antiinflacionario me parece que es el núcleo del problema”.

Al diferenciar esa mirada de la estrategia actual, Arroyo señaló que el gobierno de Javier Milei encaró una baja de la inflación a partir de “una recesión brutal”. “Paralizó toda la actividad económica, achicó brutalmente al Estado y paró el funcionamiento de la economía. Las pymes, los comerciantes y los laburantes hoy no están funcionando. Bajó la inflación con costos sociales brutales”, expresó.

Para el exministro, la alternativa debía ser “equilibrio económico, pero también equilibrio social”. En ese marco, mencionó la necesidad de cuidar sectores como la educación secundaria, la atención a personas con discapacidad, la construcción, el textil y otras actividades intensivas en mano de obra.

Sobre el endeudamiento familiar, insistió en que el problema requiere una respuesta inmediata. “La persona primero paga el mínimo de la tarjeta, después va a la financiera de la esquina y termina tomando crédito al 500% anual. Sacó 200 mil pesos y devuelve un millón. Esa es la realidad argentina hoy”, graficó.

Arroyo dijo que presentó un proyecto inspirado en una medida aplicada por Lula da Silva en Brasil. “El que debe tanto no puede devolver más del doble. Hay que ponerle un tope y cortar ahí esquema. Ya no es usurario 500%, es directamente robarle la plata a la persona”, afirmó.

También planteó que debería hacerse un esquema de consolidación de deudas. “Mi opinión es que mucha gente que está endeudada ya devolvió la plata, porque devolvió varias veces lo que había sacado. Hay que hacer un blanqueo, consolidar todas las deudas y establecer un criterio”, indicó.

En otro tramo de la entrevista, Arroyo se refirió al peronismo y consideró que debe construir “nuevas ideas” para interpretar los cambios en la sociedad y en el mundo del trabajo. “La sociedad está enojada. No quiere seguir como estamos, pero tampoco quiere volver para atrás. El peronismo tiene que hablarle a la vida cotidiana de la gente que está endeudada, que la pasa mal y que tiene complicada la que está”, señaló.

En esa línea, advirtió que el mundo laboral cambió profundamente. “Hoy hay 6 millones de personas empleadas en el sector privado, 4 millones en el Estado y 8 millones de cuentapropistas. La Argentina es un mundo de cuentapropistas”, sostuvo.

Según Arroyo, ese universo incluye desde profesionales hasta trabajadores informales, repartidores, conductores de aplicaciones, cartoneros y personas que complementan ingresos con distintas actividades. “El mundo del trabajo se dio vuelta”, resumió.

También habló sobre Bahía Blanca y destacó el rol de los municipios frente a la crisis. “Veo muchas ganas de encarar políticas más modernas e interesantes, en un contexto donde Bahía y el conjunto sufren lo que se llama la municipalización de la crisis. Todos los problemas le caen a los municipios porque no se hace cargo otro”, explicó.

Por último, anticipó que el encuentro de esta tarde buscará abrir un debate sobre la situación social, pero también sobre propuestas. “Es un tiempo para innovar, para construir otras miradas. Cambió mucho la sociedad, cambió mucho el Estado y cambiaron mucho las expectativas. La política tiene que escuchar y construir miradas nuevas”, concluyó.

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