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La hermana Laura del Hogar Don Orione viajará para conocer al Papa: "Estoy re manija"

La responsable de la institución bahiense participará el lunes del encuentro con León XIV en el Cottolengo de Claypole. En diálogo con La Brújula 24, expresó su emoción y habló de la difícil realidad que atraviesa el hogar.

La hermana Laura, responsable del Hogar Don Orione de Bahía Blanca, no puede ocultar su emoción. El próximo lunes tendrá la oportunidad de estar frente al papa León XIV en su visita al Cottolengo de Claypole, un encuentro especialmente significativo para quienes dedican su vida al cuidado de personas con discapacidad.

"Estoy re manija, como dicen hoy los chicos jóvenes. Estoy muy alegre, estoy feliz", confesó durante una entrevista con Germán Sasso en el programa Bahía Hoy, por La Brújula 24.

La religiosa viajará el domingo junto a dos residentes del hogar bahiense, una trabajadora de la institución y un voluntario que conducirá la camioneta. La delegación llevará un presente identificado con el establecimiento, con la esperanza de poder entregárselo personalmente al pontífice. "No sé si le voy a poder decir algo, pero voy a gritar algo, seguro. Conociéndome, voy a gritar algo seguro", expresó entre risas.

Sin embargo, reconoció que lo verdaderamente importante será compartir ese momento con el Papa, más allá de la posibilidad de intercambiar palabras. "Su presencia para nosotros es sumamente importante", manifestó.

La hermana Laura consideró que la elección del Cottolengo como uno de los lugares que visitará León representa un mensaje de reconocimiento a las personas con discapacidad, especialmente a aquellas que atraviesan situaciones de abandono.

"Es una voz silenciosa que grita", describió, al destacar la importancia de visibilizar las necesidades de quienes requieren asistencia permanente y las familias que enfrentan dificultades para garantizarles una atención adecuada.

En Bahía Blanca, el Hogar Don Orione, ubicado en avenida Pringles 980, alberga actualmente a 28 residentes, todos varones, en su mayoría con discapacidades severas que requieren cuidados durante las 24 horas. La religiosa explicó que muchos utilizan sillas de ruedas, necesitan asistencia para alimentarse y dependen completamente de otras personas para realizar actividades cotidianas.

Pero hay una realidad que, según reconoció, resulta especialmente dolorosa: la ausencia de familiares. "Son muy pocos los que la familia los acompaña, los visita. Muy pocos", lamentó.

La hermana aclaró que detrás de esas situaciones existen historias complejas, dificultades económicas y familiares que no pueden juzgarse de manera superficial. Sin embargo, admitió que muchos residentes esperan visitas que nunca llegan. "Muchas veces el día de visita se están mirando a ver quién viene a verlos. Y tratamos que siempre los voluntarios vengan, los visiten, estén, porque ellos rezan todos los días por mi mamá, por mi papá, y a veces no vienen", relató.

En ese sentido, compartió experiencias de personas que atravesaron situaciones de violencia y abandono antes de llegar a las instituciones de la congregación. "Nosotras descubrimos que el amor cambia todo. Don Orione decía: 'Solo la caridad salvará al mundo'. Se trata de darle una posibilidad a esa persona de vivir de una manera distinta, aun con todo lo doloroso de la vida", reflexionó.

La entrevista también dejó al descubierto las dificultades económicas que atraviesa el hogar, especialmente por las demoras en la provisión de medicamentos, pañales, insumos y subsidios destinados a las personas con discapacidad.

La hermana Laura aseguró que llevan cerca de un año y medio atravesando una situación particularmente complicada y que, durante algunos meses, no recibieron ningún aporte de los programas de asistencia. "Creo que es una de las crisis más largas que estamos pasando. No es la primera, pero sí es una de las más sangrientas y más largas contra la discapacidad", sostuvo.

Frente a ese escenario, destacó que la solidaridad de los bahienses permitió sostener el funcionamiento de la institución. "Nosotros no hemos tenido que dejar de darles de comer a los chicos ni nos han faltado pañales, gracias a toda la gente que ha ido a golpear nuestra puerta y dejarnos una bolsa", agradeció.

La religiosa también describió otra realidad preocupante: cada vez son más las personas que se acercan al hogar para pedir comida. Según contó, desde las primeras horas de la mañana hasta la noche reciben pedidos de alimentos, incluso de jubilados que reconocen que sus ingresos no les alcanzan para terminar el mes.

"Vienen y te dicen: 'Discúlpeme, nunca hice esto, pero llegó esta época del mes y ya no tengo más. Cobro en una semana'", relató.

Ante esas situaciones, las hermanas procuran cocinar algunas porciones adicionales para compartir con quienes necesitan ayuda. "De la comida que nosotras recibimos, se cocina un poquito más. Todos los días tratamos de compartir de lo que tenemos", explicó.

Pese a las dificultades, la hermana Laura aseguró que el encuentro con León XIV será una oportunidad para renovar el compromiso con la misión que llevan adelante. "No necesitamos contarle lo que hacemos. Su presencia para nosotros ya nos va a hablar, ya es un mensaje", concluyó emocionada.

Quienes deseen colaborar con el Hogar Don Orione pueden acercarse a Pringles 980, o comunicarse al 291-448-0336. La institución recibe alimentos, ropa, pañales, insumos y aportes económicos, además de contar con la colaboración de voluntarios.

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