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Paladar Negro

Bizcochuelo de ananá caramelizado, liviano y esponjoso

Si buscás una opción distinta para la merienda o simplemente tenés ganas de preparar algo dulce con sabor a fruta, este bizcochuelo de ananá caramelizado puede convertirse en un verdadero comodín. Es fácil de hacer en casa, tiene una miga liviana y combina el dulzor del caramelo con el particular sabor, entre dulce y ligeramente ácido, del ananá.

La presentación, además, tiene su encanto. Las rodajas de fruta se colocan en la base del molde y, una vez que el bizcochuelo está listo, llega el momento clave: se desmolda y aparecen en la superficie, cubiertas por una capa brillante y caramelizada. Una de esas preparaciones que entran por los ojos antes de llegar al primer bocado.

A diferencia de los clásicos bizcochuelos invertidos de manzana o pera, esta versión tiene un perfil más especiado. La canela, el clavo de olor y el jengibre aportan aromas cálidos que combinan de maravilla con el ananá y hacen que la receta tenga un sabor diferente, pero sin resultar demasiado intensa.


Ingredientes

  • 1 ananá mediano
  • 100 g de azúcar para caramelizar
  • 1 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de clavo de olor
  • 1/2 cucharadita de jengibre
  • 3 huevos
  • 150 g de azúcar
  • 150 g de harina leudante
  • 100 g de manteca derretida
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Preparación

  1. Precalentar el horno a 180°C. Mientras tanto, colocar el azúcar en una sartén y cocinar hasta que tome un color dorado.
  2. Incorporar la canela, el clavo de olor y el jengibre. Agregar las rodajas de ananá y cocinar durante unos minutos, hasta que queden brillantes y caramelizadas.
  3. Colocar las rodajas de ananá caramelizado en el fondo de un molde desmontable.
  4. En otro recipiente, batir los huevos junto con los 150 g de azúcar hasta que la preparación blanquee y duplique su volumen.
  5. Incorporar de a poco la harina leudante tamizada, la manteca derretida y la esencia de vainilla. Mezclar con movimientos suaves para conservar el aire de la preparación.
  6. Volcar la masa sobre el ananá caramelizado y distribuirla de manera pareja.
  7. Llevar al horno y cocinar durante 35 a 40 minutos, hasta que el bizcochuelo esté cocido.
  8. Retirar y dejar reposar durante 10 minutos. Luego, desmoldar con cuidado para que el ananá caramelizado quede en la parte superior.

El secreto está en conseguir una masa bien aireada

Aunque pueda parecer un detalle menor, el batido de los huevos con el azúcar es uno de los puntos fundamentales de esta preparación. Para conseguir una miga liviana y esponjosa, hay que batirlos hasta que la mezcla aumente notablemente su volumen.

Una vez conseguido ese aire, la harina debe incorporarse con movimientos suaves y envolventes. La idea es integrar los ingredientes sin trabajar demasiado la preparación, porque de lo contrario se puede perder parte del aire incorporado durante el batido y el resultado final será más compacto.

Y, por supuesto, paciencia. No conviene abrir el horno antes de tiempo para comprobar cómo va el bizcochuelo. Ese clásico impulso de mirar "solo un segundo" puede hacer que la preparación pierda volumen en plena cocción.

Con información de TN Recetas

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