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El desafío de la adopción: por qué aún cuesta unir a chicos y familias

Dos referentes analizaron en La Brújula 24 los principales obstáculos.

Cada 15 de septiembre se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Adopción, una fecha que recuerda la sanción, en 1948, de la primera ley específica sobre la materia. A casi ocho décadas de aquel antecedente, especialistas advierten que el sistema cambió profundamente, aunque todavía enfrenta dificultades para vincular a niños, niñas y adolescentes con familias dispuestas a adoptarlos.

El tema fue abordado en La Peña de Homero, por La Brújula 24, con las entrevistas a Yéssica Costanza, integrante de La Familia se Hace, y Carolina Recalde, presidenta del Movimiento de Ayuda a Matrimonios Adoptantes (M.A.M.A.).

Ambas coincidieron en un punto central: hoy la adopción está pensada desde el derecho de los chicos a vivir y desarrollarse en familia, y no desde el deseo de los adultos de convertirse en padres. “Los adultos no tienen derecho a adoptar, son los niños los que tienen derecho a ser adoptados”, resumió Costanza.

Uno de los principales problemas aparece en las edades. Mientras una gran parte de los postulantes se inscribe con la expectativa de adoptar bebés o niños de hasta tres años, muchos de quienes se encuentran en situación de adoptabilidad son mayores, integran grupos de hermanos o atraviesan algún problema de salud o discapacidad.

“Que es imposible adoptar es un gran mito”, sostuvo Costanza, quien explicó que muchas veces la dificultad no radica en la inexistencia de los niños o las familias, sino en que las disponibilidades no coinciden.

La especialista también cuestionó la idea de que adoptar a un chico más grande necesariamente implica mayores problemas. “A los 5 años no se deja de ser niño, a los 8 tampoco y a los 12 tampoco”, remarcó, y destacó el valor de acompañar procesos de crecimiento en edades mayores.

Recalde, con cerca de dos décadas vinculada a la temática, señaló que hubo un cambio profundo respecto de años anteriores. Recordó que antiguamente el sistema estaba enfocado en satisfacer el deseo de los adultos e incluso existían mayores restricciones respecto de quiénes podían adoptar.

“Hoy el centro es ese niño, niña o adolescente”, explicó. Actualmente pueden postularse distintas configuraciones familiares, desde parejas hasta personas solas, con o sin hijos previos.

Otro de los aspectos sobre los que puso el foco fue la idealización.

“El hijo ideal no existe. Ni biológico ni adoptivo. La familia ideal no existe”, sostuvo. Según explicó, muchas dificultades en las vinculaciones aparecen cuando los adultos llegan al proceso con expectativas demasiado altas o esperan que el vínculo afectivo sea inmediato.

Recalde advirtió que un chico que llega a una nueva familia puede no querer abrazar, besar o llamar “mamá” o “papá” a quienes lo reciben. Por eso consideró fundamental respetar sus tiempos y entender que el vínculo se construye progresivamente.

Ambas referentes destacaron además la importancia del acompañamiento profesional y de la preparación previa de quienes desean adoptar. Costanza señaló que los equipos estatales suelen contar con profesionales capacitados, aunque muchas veces resultan insuficientes frente a la demanda.

En Bahía Blanca, quienes quieran iniciar el proceso deben acercarse a los Juzgados de Familia ubicados en Colón 46, donde se informa sobre los requisitos y la documentación necesaria. M.A.M.A., además, brinda acompañamiento a postulantes de la ciudad y de otros puntos de la región.

Más allá de las estadísticas, las dos entrevistadas coincidieron en que el desafío continúa siendo ampliar la mirada sobre la adopción: entender que los chicos más grandes también esperan una familia, evitar la romantización del proceso y asumir que, antes que un derecho de los adultos, se trata de garantizar el derecho de niños, niñas y adolescentes a crecer acompañados.

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