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Diez años de Callejeando: comida, contención y una red que no deja de crecer

La organización solidaria bahiense cumple una década de trabajo y actualmente asiste a unas 250 personas, con cerca de 600 viandas por mes y campañas de apoyo durante todo el año.

Lo que comenzó como un proyecto para acercar un plato de comida y acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad cumple una década en Bahía Blanca. Callejeando, una organización surgida en la comunidad de la parroquia Inmaculado Corazón de María y vinculada al Colegio Claret, llega a sus 10 años con unas 250 personas bajo asistencia.

“Todo empezó como un sueño, tratando de dar una mano”, contó Facundo Pepe, integrante de la organización, durante una entrevista con Modo Sábado, por La Brújula 24.

El proyecto nació de la mano del sacerdote Francisco San Martín y fue creciendo hasta conformar actualmente un grupo de entre 35 y 40 voluntarios activos. Cada semana preparan alrededor de 150 viandas, unas 600 por mes, con menús que varían entre guisos, tartas y sándwiches según la época del año y los alimentos disponibles.

Uno de los sectores donde la asistencia es permanente es Villa Caracol, adonde llegan todas las semanas unas 70 viandas. Pero el trabajo no se limita a quienes viven en la calle. Callejeando acompaña también a familias que tienen una vivienda pero cuyos ingresos no alcanzan para cubrir necesidades básicas.

Pepe relató, por ejemplo, el caso de una familia integrada por una pareja y siete hijos que durante un tiempo recibió nueve viandas. Cuando uno de los adultos consiguió trabajo y pudo mejorar su situación económica, avisaron que ya no necesitaban la ayuda. “Para nosotros fue una alegría. Ojalá no tuviéramos que estar haciendo esto”, señaló.

El cambio después de la pandemia

Para los integrantes de Callejeando hubo un momento que marcó una modificación clara en la realidad que encontraban en sus recorridas. “Después de la pandemia vimos más gente en la calle, más gente cartoneando y más personas que nos escribían pidiendo una mano porque no llegaban a fin de mes”, explicó Pepe.

La necesidad alcanza incluso a personas que viven lejos de la parroquia. Entre las historias que recordó aparece la de vecinos de General Daniel Cerri que deben trasladarse hasta Bahía para recibir alimentos. Uno de ellos, Alberto, suele llegar incluso en bicicleta desde Cerri cuando no tiene dinero para pagar el colectivo.

Además de las viandas, el grupo entrega alimentos no perecederos para que las familias puedan cocinar en sus casas y desarrolla campañas específicas a lo largo del año.

En el comienzo del ciclo lectivo, por ejemplo, colaboran con útiles escolares para alrededor de 130 chicos. También realizan acciones por el Día de las Infancias y preparan cajas navideñas hacia fin de año.

“La vianda no es solamente comida”

Uno de los aspectos que destacan los voluntarios es el vínculo que construyeron durante estos años con las personas a las que acompañan. “Nosotros los llamamos nuestros amigos y hermanos de la casa”, explicó Pepe.

Para los integrantes de la organización, el jueves se convirtió en un día especial porque el encuentro no consiste únicamente en entregar alimentos. “Necesitan tu palabra de aliento, necesitan que los escuches, que los estimules a que no todo está perdido y que sepan que estamos para cuando nos necesiten”, sostuvo.

Esa filosofía de acompañamiento ya formaba parte de Callejeando desde sus primeros años: la organización nació con la idea de utilizar la vianda como un punto de encuentro para generar vínculos con personas que atravesaban situaciones de extrema vulnerabilidad.

Cómo colaborar

El funcionamiento se sostiene principalmente gracias a las donaciones de vecinos y al acompañamiento de la comunidad educativa del Colegio Claret.

Actualmente, una de las necesidades principales es leche larga vida. Quienes quieran colaborar pueden acercarse los jueves desde las 15.30 hasta aproximadamente las 18.30/19 a la parroquia Inmaculado Corazón de María, en Zelarrayán 741. También se reciben donaciones a través de la secretaría parroquial, de martes a viernes de 16 a 18.

Las transferencias pueden realizarse al alias CALLEJEANDO.MP y el grupo mantiene activa su cuenta de Instagram @callejeando_todos_los_jueves.

“Estos diez años no hubieran sido posibles sin una comunidad que se puso la camiseta de Callejeando y nos dio una mano muy grande”, resumió Pepe.

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