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Independiente no aprovechó sus chances y San Lorenzo rescató un empate

En el estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, el Rojo y los Gauchos de Boedo igualaron 1-1 por la novena fecha del certamen, duelo correspondiente a la Zona A.

Dividieron puntos, aunque cada uno posiblemente lo tome de forma distinta. Independiente hizo un gran primer tiempo, desde la última presentación logró cambiar silbidos por aplausos, pero se tuvo que conformar con el punto; mientras que San Lorenzo rescató ese punto porque recién se metió en partido en el complemento y, gracias a una joya de la Joya Farías, salvó un partido que venía más que adverso para que Rubén Darío Insúa no arranque su ciclo con derrota.

Los primeros minutos, el equipo visitante salió a jugar en campo rival, pero sin poder ser profundo, con la novedad del 3-4-1-2 que armó el Gallego. Le duró poco el dominio porque, apenas pasados los cinco minutos de juego, el Rojo jugó rápido un tiro libre un poco más allá de mitad de cancha y, tras algunos toques, cayó el centro al área que conectó el pibe Juan Arrayago para romper el cero en el marcador.

A partir de ahí fue un monólogo del local, con Maxi Meza como conductor jugando y haciendo jugar, el desequilibrio por las bandas de Santiago Montiel y, en menor medida, de Matías Abaldo, más un Ezequiel Ávila que se bancó chocar con los lungos rivales y supo generarse espacios.

San Lorenzo, nada. Si el equipo de Viera tuvo sus mejores 45 minutos en mucho tiempo, el Ciclón todo lo contrario. Desconectado, con un Facundo Farías que jugaba muy lejos y muy solo y un equipo excesivamente largo. Para colmo, los tres zagueros que propuso el nuevo esquema sufrieron por demás ante un rival que potenciaba los extremos y, encima, no pudo generarle absolutamente nada de peligro a Rodrigo Rey durante esa primera parte, en la que apenas tuvo algunos tibios disparos lejanos.

Independiente, en cambio, tocaba y tocaba. Incluso tuvo varias chances de aumentar la ventaja: algunos remates de Maxi Meza de media distancia, un cabezazo del Chimy que le ganó a todos los altos y el travesaño le negó el gol, más una buena jugada de Montiel que terminó en un remate de Abaldo que sacó bien Devecchi.

El entretiempo fue un lavado de cabeza para el equipo de Insúa, que movió el banco: entraron Ezequiel Herrera y Mathías De Ritis. No fue casualidad que cambiara los carrileros y mandó a sus muchachos a jugar más cerca de Rey y más lejos de su arco. Le funcionó porque golpeó enseguida: como en la primera mitad, pasados los cinco minutos de juego, llegó el gol. Farías capturó la bocha afuera del área, se acomodó y la clavó en un ángulo.

El equipo de Viera buscó en el complemento, aún con el empate, mantener lo bueno que había hecho en el primer tiempo, pero no le salió. La línea de tres del equipo de Insúa se convirtió a una de cinco, los carrileros ya fueron más laterales y con jugadores de características más defensivas y eso generó un cerrojo que, por más que intentó, le costó muchísimo romper al conjunto local.

Tuvo algunas chances, es cierto. Una tómbola en el área que terminó con la bocha en manos de Devecchi, una salvada heroica de Corujo para que no la empujen por el medio del área y algún remate lejano.

Fuente: Olé

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