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Paladar Negro

El postre que nunca falla: crumble de manzana tibio, crocante y delicioso

Foto: Magnific.

Hay aromas que tienen el poder de transportarnos inmediatamente a un momento feliz. El de las manzanas horneándose junto a la canela es, sin dudas, uno de ellos. Apenas se enciende el horno, la cocina empieza a llenarse de ese perfume cálido que invita a quedarse en casa, preparar una bebida caliente y disfrutar de algo rico.

En ese ranking de postres reconfortantes, el crumble de manzana ocupa un lugar privilegiado. Simple, rústico y tremendamente delicioso, este clásico de la repostería conquista por el contraste entre el relleno de frutas suaves y jugosas y esa cubierta dorada y crocante que se deshace en cada cucharada.

Lo mejor de todo es que no hace falta ser un experto en pastelería para lograr un resultado digno de restaurante. De hecho, gran parte de su encanto radica justamente en su sencillez. Con ingredientes básicos que suelen estar en cualquier cocina y un procedimiento apto para principiantes.


Ingredientes

Para el relleno:

  • 6 manzanas: se recomiendan las verdes por su acidez, que contrasta excelente con el azúcar, pero se pueden mezclar con manzanas rojas
  • 50 g de azúcar: blanca o rubia
  • 1 cucharada de jugo de limón: para evitar que la manzana se oxide, además de aportarle frescura
  • 1 cucharadita de canela en polvo


Para el crumble (la cubierta crocante):

  • 150 g de harina 0000
  • 100 g de manteca fría: cortada en cubos chicos
  • 100 g de azúcar: preferentemente rubia o mascabo, para aportar un color más dorado y sabor acaramelado.
  • Una pizca de sal: resalta todos los sabores dulces.

Preparación

  1. Pelar las manzanas, quitarles el centro y cortarlas en cubos medianos (ni muy chicos porque se deshacen, ni muy grandes porque tardan en cocinarse). Ponerlas en un recipiente y mezclarlas con el jugo de limón, los 50 gramos de azúcar y la canela.
  2. Verter las manzanas en una fuente para horno previamente enmantecada. Debe ser una fuente profunda, ya que la fruta reduce su tamaño durante la cocción.
  3. En otro recipiente, colocar la harina, el azúcar de la cubierta, la pizca de sal y la manteca bien fría. Con la punta de los dedos (para no darle calor a la manteca), desmenuzar e integrar todo frotando los ingredientes hasta que quede una textura similar a la de la arena mojada o migas gruesas. No hay que amasar, solo pellizcar.
  4. Cubrir las manzanas con todo este arenado. No hace falta aplastarlo, debe quedar suelto para que se vuelva crujiente.
  5. Llevar la preparación a un horno precalentado a 180°C durante aproximadamente 35 a 40 minutos. La receta estará lista cuando la cubierta esté dorada y el jugo de las manzanas burbujee ligeramente por los bordes.

Con información de Diario Uno Recetas

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