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El truco para cortar el zapallo anco sin hacer fuerza y evitar accidentes en la cocina

El zapallo anco es un clásico infaltable en la cocina. Ya sea para preparar una sopa cremosa, un puré casero, un guiso o una receta al horno, este ingrediente siempre suma sabor y textura. Sin embargo, hay un momento que muchos prefieren evitar: el de cortarlo.

¿La razón? Su cáscara dura y su superficie lisa hacen que partirlo pueda convertirse en una tarea incómoda e incluso riesgosa. De hecho, uno de los errores más frecuentes consiste en intentar atravesarlo de un solo movimiento con el cuchillo, aplicando toda la fuerza hacia abajo. Además de ser poco práctico, este método aumenta las posibilidades de que la hoja se deslice y provoque un accidente.

Por suerte, existe una técnica mucho más simple que permite obtener rodajas parejas, con menos esfuerzo y de forma mucho más segura.

El método para cortar el zapallo anco sin hacer fuerza

La clave está en apoyar el zapallo sobre una superficie firme y clavar con decisión la punta del cuchillo en la parte donde se quiere realizar el corte:

  1. Cuando se inserta el cuchillo, no lo empujes hacia abajo.
  2. Sujetá el zapallo con una mano y giralo mientras el cuchillo permanece fijo.
  3. La hoja del cuchillo corta la circunferencia hasta cortar la rodaja.


Por qué este método es más seguro

El principal problema del zapallo anco es su cáscara resistente. Cuando se intenta partirlo aplicando presión vertical, el cuchillo puede desviarse de forma inesperada, especialmente si la superficie está húmeda o resbaladiza.

En cambio, al mantener la hoja inmóvil y hacer girar el zapallo, el movimiento es mucho más estable. Así, disminuye el riesgo de que el cuchillo se escape y también se reduce el esfuerzo físico necesario para completar el corte.

Como beneficio extra, las rodajas suelen quedar más uniformes, algo ideal si después van al horno o se cocinan al vapor.

Qué tener en cuenta antes de empezar

Antes de llevar el cuchillo al zapallo, conviene dedicar unos minutos a preparar la superficie de trabajo.

  • Lavá bien la cáscara para eliminar restos de tierra o suciedad.
  • Utilizá una tabla amplia, firme y que no se deslice.
  • Elegí un cuchillo grande y bien afilado.
  • Aunque parezca contradictorio, un cuchillo sin filo suele ser más peligroso porque obliga a hacer mucha más fuerza.


Si el zapallo es especialmente grande o tiene una cáscara muy dura, existe otro truco que puede facilitar el trabajo: calentarlo entre uno y dos minutos en el microondas. El calor ablanda ligeramente la superficie, haciendo que el cuchillo entre con mayor facilidad sin alterar el sabor ni la textura del vegetal.

Con información de TN Recetas

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