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El Gobierno y aliados debaten cómo frenar una eventual moción de censura contra Adorni

El caso del funcionario abrió un nuevo frente político para Milei, que intenta ordenar votos y contener la presión legislativa.

El Gobierno de Javier Milei volvió a poner el foco en el Congreso, donde la oposición busca avanzar sobre la situación de Manuel Adorni. En la Casa Rosada, mientras tanto, se mueven a contrarreloj para evitar que prospere una interpelación que, eventualmente, podría abrir la puerta a una moción de censura contra el jefe de Gabinete.

El funcionario quedó en el centro de la tormenta política por la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y por los cuestionamientos de distintos sectores opositores, que intentan llevar el debate al recinto. No es un tema menor: para el oficialismo, el caso amenaza con convertirse en un nuevo frente de desgaste en un Congreso donde cada número cuenta.

La próxima escala será el martes en Diputados, donde distintos bloques podrían retomar iniciativas vinculadas a la situación de Adorni. En paralelo, el Gobierno apuesta a que el jefe de Gabinete brinde su informe de gestión el 2 de julio en el Senado, una instancia que la administración libertaria pretende usar para bajar la tensión y ordenar la discusión política.

La estrategia oficial se aceleró después de haber logrado desactivar la sesión del jueves en la Cámara alta, donde la oposición buscaba instalar el tema con mayor fuerza. Ese primer movimiento fue leído en Balcarce 50 como una señal positiva, aunque nadie se relaja: el margen parlamentario sigue siendo ajustado y los acuerdos con aliados son, por ahora, la llave para contener el avance opositor.

En esa negociación aparecen varios nombres del dispositivo político del oficialismo. Entre ellos, el ministro del Interior, Diego Santilli; el armador nacional Eduardo “Lule” Menem; la senadora Patricia Bullrich; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. Todos, con distintos roles, participan del intento por cerrar filas y evitar que el caso escale dentro del Congreso.

Puertas adentro, sin embargo, también hay ruidos. Según trascendió, algunos sectores del oficialismo miran con recelo los movimientos de Bullrich, sobre todo después de que hiciera públicas diferencias con la postura del Gobierno frente a la situación de Adorni. En la mesa chica creen que, por momentos, sus reportes exageran el clima legislativo y generan más tensión que certezas.

Por ahora, la prioridad del Ejecutivo es ganar tiempo, sostener a su jefe de Gabinete y evitar una derrota parlamentaria que tendría alto impacto político.

Con información de Los Andes

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