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Médica bahiense crea una app gratuita con foco puesto en la prevención 

La doctora Marcela Rinaldi ideó la herramienta a partir de su investigación de la Maestría en Diabetes de la Universidad Favaloro. Pondera la actividad física y la meditación, además de los chequeos de rutina.

Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco / Instagram: @leandro.grecco / X: @leandrogrecco

La doctora bahiense Marcela Rinaldi, actualmente radicada en Mar del Plata, impulsó SANApp, una herramienta gratuita orientada a fortalecer la prevención, la educación para la salud, la actividad física y el manejo del estrés desde la atención primaria. La iniciativa surgió en el marco de su trabajo para la Maestría en Diabetes de la Universidad Favaloro y busca acercar información confiable y recursos prácticos a las personas en su vida diaria.

Especialista en Medicina Familiar, General y Diabetes, Rinaldi partió de una inquietud que atravesó buena parte de su recorrido profesional. “Toda tesis comienza con una pregunta. En el caso de la Maestría en Diabetes de la Universidad Favaloro, esa pregunta surgió de una realidad observada durante años en consultorios, centros de salud y hospitales de distintos ámbitos del sistema sanitario argentino: ¿cómo lograr una atención primaria verdaderamente centrada en la prevención y la promoción de la salud cuando el tiempo y los recursos suelen ser insuficientes?”, planteó.

La respuesta, según explicó, no fue inmediata. Se fue construyendo a partir de la práctica médica, del diálogo con pacientes y de una dificultad repetida en distintos niveles del sistema sanitario. “Fue tomando forma a lo largo de innumerables consultas médicas, conversaciones con pacientes y la constatación de una problemática tan cotidiana como persistente”, señaló.

En ese diagnóstico aparece una distancia que los equipos de salud reconocen a diario: la diferencia entre saber qué conductas favorecen el cuidado y poder incorporarlas de manera sostenida. “Todos sabemos que prevenir es mejor que curar. Sabemos que las vacunas salvan vidas, que los controles periódicos permiten detectar enfermedades en etapas tempranas, que medir la presión arterial puede evitar complicaciones graves y que hábitos como la actividad física, la buena alimentación, el descanso adecuado y la gestión del estrés tienen un enorme impacto sobre la salud”, sostuvo.

Sin embargo, Rinaldi advirtió que “entre el conocimiento y su aplicación cotidiana suele existir una distancia difícil de recorrer”, indicó. En paralelo, remarcó que las dificultades no responden a una sola causa. En muchos casos, los obstáculos se combinan y terminan alejando a las personas de controles, hábitos saludables o espacios de orientación profesional. “Las barreras son económicas, sociales, geográficas y, sobre todo, temporales”.

En ese sentido, destacó el trabajo cotidiano de los equipos sanitarios, aunque también señaló que el escenario exige nuevas estrategias. “Los equipos de salud realizan un esfuerzo constante para llegar a cada persona, pero la magnitud del desafío crece año tras año”, expresó.

La médica sostuvo que los cambios en la organización de la vida diaria también obligan a repensar la manera en que se comunica la información sanitaria. “En una sociedad cada vez más acelerada, encontrar una nueva forma de acercar información confiable y herramientas prácticas se ha convertido en una necesidad”, afirmó.

Ese contexto fue el punto de partida. La propuesta busca acompañar a las personas fuera del consultorio y ofrecer contenidos que puedan integrarse a sus rutinas. “SANApp nació como una idea sencilla y ambiciosa a la vez: acompañar donde transcurre gran parte de su vida, en sus hogares, en sus tiempos disponibles, en los pequeños espacios que quedan entre las obligaciones diarias”, explicó.

La aplicación fue pensada como un recurso de apoyo para promover hábitos y acercar tips de cuidado. “Un instrumento capaz de acercar educación para la salud, actividad física y estrategias para el manejo del estrés de manera accesible, dinámica y adaptable”, definió Rinaldi. “El eje conceptual de la iniciativa está ligado a la posibilidad de que cada persona cuente con más elementos para tomar decisiones sobre su bienestar”. Su propuesta parte de una convicción profundamente vinculada a la atención primaria: que el conocimiento genera autonomía e independencia.

Como ejemplo, mencionó la importancia de entender enfermedades frecuentes para favorecer controles y consultas oportunas. “Cuando una persona comprende qué es la hipertensión arterial, cuáles son sus riesgos y cómo prevenirla, aumenta la probabilidad de que decida adoptar medidas de cuidado”, indicó.

Rinaldi aclaró que el acceso a contenidos de salud no sustituye la consulta profesional ni el seguimiento profesional. Por el contrario, afirmó que puede mejorar la relación entre los pacientes y el ámbito sanitario. “La educación no reemplaza al médico; fortalece el vínculo entre las personas y el sistema de salud, promoviendo decisiones más informadas y una participación más activa en el cuidado propio”, remarcó.

El plan incorpora herramientas sustanciales. Para la médica, son aspectos que tienen un lugar central en la prevención y el abordaje de distintas enfermedades crónicas. “La iniciativa también pone el foco en dos herramientas cuyo valor está ampliamente respaldado por la evidencia científica”, expresó.

En primer lugar, destacó que “la actividad física, considerada un pilar fundamental en la prevención y el tratamiento de numerosas enfermedades crónicas, desde la diabetes y la enfermedad cardiovascular hasta la artrosis, la enfermedad renal crónica y los trastornos del estado de ánimo”, precisó. En segundo término, sumó las prácticas contemplativas como parte del bienestar cotidiano. “La meditación y las prácticas de atención plena, recursos ancestrales que contribuyen al bienestar físico y emocional y que hoy encuentran renovado interés en el ámbito de la salud”, agregó.

La especialista ubicó el proyecto dentro de un problema sanitario amplio: el impacto sostenido de las patologías crónicas no transmisibles en la Argentina. “En un país donde estas continúan representando una de las principales causas de enfermedad y muerte, esta estrategia que contribuye a fortalecer la prevención adquiere un valor especial”, sostuvo.

Desde esa perspectiva, remarcó que la prevención no debe entenderse solo como una recomendación individual, sino como una política de cuidado con efectos sociales. “La atención primaria de calidad es una meta sanitaria y, al mismo tiempo, una inversión en el futuro de las personas y las comunidades”, afirmó.

Rinaldi también describió a SANApp como la materialización de un proyecto personal y profesional, construido a partir de la experiencia en el sistema de salud. También aclaró que “no es el sueño de una tecnología ni de un proyecto académico, sino el de acercar el cuidado de la salud a quienes más lo necesitan”, expresó.

La médica resumió que “una información oportuna motive un control médico, de que una rutina de ejercicios mejore una movilidad perdida, de que cinco minutos de meditación transformen un día difícil o de que un nuevo hábito abra la puerta a una vida más saludable”.

En esa línea, consideró que su valor está en la capacidad de responder a necesidades, pero también en abrir posibilidades para que más personas se involucren en su propio cuidado. “Hay proyectos que nacen para resolver problemas. Otros nacen para crear oportunidades. SANApp reúne ambas aspiraciones”, sostuvo.

Para Rinaldi, el mayor aporte de la aplicación no se limita a su formato digital. Su sentido principal está en recordar que el cuidado puede empezar antes de la enfermedad y en acciones pequeñas, sostenidas en el tiempo. “Y tal vez su mayor logro no sea tecnológico, sino humano: recordar que el cuidado de la salud puede comenzar con un pequeño gesto cotidiano, una decisión consciente o una simple respiración”, afirmó.

La propuesta, nacida desde una pregunta académica y nutrida por años de práctica clínica, busca instalar una idea de prevención cercana, posible y adaptada a los tiempos actuales. “Porque, en definitiva, los grandes cambios suelen empezar así: con una idea, una necesidad y la voluntad de acercar una herramienta que ayude a las personas a vivir un poco mejor cada día”, concluyó.

Desde una pregunta nacida en la práctica clínica, el proyecto plantea en síntesis que la prevención también pueda empezar en el seno del hogar, aplicando pequeños cambios tendientes a generar hábitos y mejorar la calidad de vida a partir de lo cotidiano.

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