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Siestas extensas en adultos mayores: científicos advierten sobre posibles riesgos

Detectaron una asociación entre el descanso diurno prolongado o frecuente y un mayor riesgo de mortalidad.

Científicos de Estados Unidos analizaron el impacto de las siestas en adultos mayores de 56 años y detectaron una asociación entre el descanso diurno prolongado o frecuente y un mayor riesgo de mortalidad. El estudio fue realizado por especialistas vinculados a Harvard, Mass General Brigham, el Hospital Brigham and Women’s, la Universidad Rush de Chicago y el Instituto Broad del MIT y Harvard, y fue publicado en JAMA Network.

La investigación incluyó a 1.338 adultos de 56 años o más y evaluó si las características de las siestas diurnas —duración, frecuencia, variabilidad y momento del día— estaban relacionadas con la mortalidad por cualquier causa. Según el trabajo, las siestas más largas y frecuentes, se asociaron con un mayor riesgo. Los autores definieron como siesta diurna al sueño registrado entre las 9 y las 19.

Las conclusiones marcaron que por cada hora adicional de siesta durante el día, la tasa de mortalidad aumentó un 13%. Además, cada siesta extra se vinculó con un incremento del 7% en ese riesgo. Durante el seguimiento, que se extendió hasta 19 años, murieron 926 participantes, el 69,2% del total. “Descubrimos que las personas mayores con siestas más largas, más frecuentes y con tendencia a dormir la siesta por la mañana presentaban un mayor riesgo de mortalidad”, señalaron los investigadores.

Los autores aclararon que la siesta no es necesariamente perjudicial en sí misma, sino que puede actuar como indicador temprano de otros problemas. “Nuestro estudio arrojó nuevas perspectivas de que las siestas temprano en el día (cuando las personas sanas suelen estar alerta) pueden reflejar problemas de salud subyacentes”, explicaron.

Entre las posibles causas mencionaron alteraciones cardiovasculares, desalineación circadiana, aumento de la presión arterial, apnea obstructiva del sueño y enfermedades crónicas que provocan fatiga o somnolencia. Por eso, concluyeron que las siestas excesivas pueden ser una señal de alerta. La Academia Americana de Medicina del Sueño recomienda que los adultos sanos limiten ese descanso a entre 20 y 30 minutos, preferentemente en las primeras horas de la tarde.

Con información de Clarín

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