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Accidentes en el hogar en adultos mayores: claves para prevenir caídas y otros riesgos

Son la principal causa de lesiones y pérdida de autonomía en personas mayores de 65 años.

Las caídas dentro del hogar representan uno de los principales riesgos para los adultos mayores y, en muchos casos, marcan el inicio de una pérdida de independencia. El reciente caso del actor Luis Brandoni, quien falleció tras un accidente casero, es una muestra de lo importante que es estar atentos para evitarlas.

La Dra. Ana Ábalos señaló que alrededor de un tercio de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída por año. Estos episodios pueden derivar en consecuencias de consideración, como fracturas de cadera, traumatismos y otras lesiones que afectan la movilidad y la calidad de vida. “Los accidentes en el hogar pueden causar lesiones físicas y muchas veces marcan el inicio de una pérdida de autonomía”, explicó Ábalos.

La especialista indicó que los sectores de mayor riesgo dentro de una vivienda suelen ser el baño, la cocina, el dormitorio y las escaleras. A las caídas se suman otros peligros domésticos, como quemaduras por agua caliente o accidentes en la cocina, intoxicaciones por errores en la toma de medicamentos o por contacto con productos de limpieza, y electrocuciones vinculadas a cables en mal estado o sobrecarga de enchufes.

Ábalos sostuvo que el riesgo de sufrir accidentes en el hogar responde a múltiples factores. Entre ellos mencionó la pérdida de visión, la disminución del equilibrio, la reducción de la fuerza muscular, cuadros de artrosis, pérdida de masa ósea y deterioro cognitivo. “Un punto que solemos pasar por alto es el efecto de los medicamentos. Algunos sedantes disminuyen el estado de alerta o alteran el equilibrio, aumentando drásticamente la posibilidad de un traspié”, advirtió.

En ese marco, remarcó que la prevención debe apoyarse en tres ejes: adecuar los ambientes, sostener hábitos saludables y mantener un seguimiento médico. Entre las recomendaciones, señaló la importancia de contar con buena iluminación, sobre todo durante la noche en el trayecto entre la cama y el baño; retirar o fijar alfombras; colocar barras de apoyo y alfombrillas antideslizantes en el baño; y mantener al alcance los objetos de uso cotidiano para evitar subir a banquetas o escaleras.

También recomendó usar calzado cómodo y antideslizante, evitar caminar solo con medias o pantuflas flojas, realizar ejercicios de equilibrio y fuerza, y hacer controles oftalmológicos periódicos. En relación con la medicación, aconsejó utilizar pastilleros organizadores, consultar con el médico por posibles efectos secundarios y guardar los productos de limpieza lejos de los alimentos. “Un hogar adaptado no es aquel que restringe la actividad del adulto mayor, sino el que le brinda la confianza necesaria para seguir moviéndose con seguridad”, concluyó.

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