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Lavarse las manos, una medida simple que puede prevenir hasta el 70% de las infecciones

La práctica, promovida por la OMS, es clave para prevenir enfermedades y mejorar la seguridad en centros de salud.

Foto: generada con IA

La higiene de manos es una de las medidas más eficaces, simples y de menor costo para prevenir infecciones, tanto en hospitales como en la vida cotidiana. En el marco del Día Mundial de la Higiene de Manos, impulsado por la Organización Mundial de la Salud, la médica infectóloga Cristina Freuler remarcó en diálogo con Hora Pico, por La Brújula 24, la importancia de sostener este hábito y hacerlo de manera correcta.

“Lo que uno tiene que tener cuidado es de lavar todas las superficies de las manos. Por ejemplo, entre los dedos, que es un lugar que muchas veces uno no se lava. Uno se lava el dorso, la palma, quedan los dedos, la base del pulgar, que es otra zona que rara vez llega a tener mucho contacto. Con lo cual, lo que hay que hacer es simplemente prestarle un poco de atención a todos los vericuetos que tienen nuestras manos”, explicó la especialista.

Freuler, infectóloga y jefa de Medicina Interna del Hospital Alemán de Capital Federal, indicó que para la población general no hace falta extender demasiado el lavado, sino asegurar que el jabón llegue a todas las zonas. “Con que se laven y tengan contacto de jabón en todas las partes, eso les puede llevar 45 segundos, un minuto. Con eso es suficiente”, señaló.

La médica aclaró además que no hay diferencias relevantes entre el agua fría y el agua caliente, siempre que la temperatura permita realizar el lavado con comodidad. “Es lo mismo. Siempre y cuando no esté tan caliente o tan fría, que hagamos muy rápido”, sostuvo. También advirtió que uno de los principales problemas no está solo en la técnica, sino en los momentos en que muchas veces se omite la higiene.

“Yo creo que donde más, a veces, se peca es en las oportunidades. Volvemos del supermercado y no nos lavamos las manos. Volvemos de trabajar y no nos lavamos las manos. Se aprendió mucho en la pandemia y ahora se está dejando un poco de lado”, planteó.

En ese sentido, la especialista pidió evitar los extremos. Ante la consulta de oyentes que aseguraban lavarse dos veces y luego colocarse alcohol, Freuler explicó que el exceso también puede generar consecuencias negativas. “El riesgo de ponerse demasiado histérico con el lavado de manos es que la piel se nos reseque, se agriete y eso es mucho peor”, afirmó.

La infectóloga contó que en el ámbito sanitario se suele alternar entre alcohol y agua con jabón para evitar dañar la piel. “Nosotros, los infectólogos que nos higienizamos las manos, para no hablar de lavado, cada vez que vemos un paciente, lo que hacemos es intercalar el alcohol y el agua y jabón. Vemos a un paciente, nos ponemos alcohol, cuidando que todas las superficies queden con alcohol, vemos al paciente siguiente y después de tres, cuatro veces que nos higienizamos con alcohol, vamos y nos lavamos con agua y jabón”, detalló.

También remarcó la importancia de mantener las uñas cortas y limpias, ya que allí pueden acumularse microorganismos. Sobre el tipo de jabón, aclaró que cualquiera puede ser útil si se usa correctamente. “Cualquier jabón está bien”, dijo, aunque recomendó tener cuidado con los jabones en pan que quedan demasiado húmedos o pastosos, porque pueden favorecer la presencia de bacterias.

“Yo prefiero el jabón seco que el jabón muy mojado. Porque si está muy mojado y así todo como medio pastoso, ahí sé que puede haber muchas bacterias viviendo. De todas maneras, cualquier jabón, si yo lo refiero y después me lo enjuago bien, está bien”, explicó.

Respecto del jabón líquido, Freuler advirtió que no conviene rellenar indefinidamente la misma botella sin una limpieza previa, ya que pueden acumularse bacterias u hongos. En esos casos, recomendó enjuagar bien el envase, colocarle un poco de alcohol y recién después volver a cargarlo.

La especialista también se refirió al uso del alcohol en gel cuando no hay acceso inmediato a agua y jabón. “El alcohol en gel está perfecto”, señaló, aunque insistió en no caer en conductas de alarma permanente. “La piel es impermeable. Yo puedo tocar todo lo más sucio que no me va a pasar nada. Siempre y cuando no me lleve las manos a la boca o a los ojos”, explicó.

En esa línea, advirtió que el riesgo aumenta cuando, después de tocar superficies compartidas como pasamanos, picaportes, dinero o volantes, las personas se llevan las manos a la cara o manipulan alimentos. “Es por ahí donde nos van a entrar los bichos”, resumió.

Freuler remarcó que en los hospitales la higiene de manos es una herramienta central para reducir infecciones asociadas a la atención sanitaria. “El mecanismo más común de transmisión de bacterias de un paciente a otro son las manos. Las manos del personal, las manos de los médicos”, sostuvo.

Según datos difundidos en el marco de la jornada, una correcta higiene de manos puede reducir hasta un 70% los casos de infecciones en entornos hospitalarios cuando forma parte de programas de control. Además, se estima que puede prevenir hasta el 50% de las infecciones evitables en instituciones de salud.

Fuera del ámbito sanitario, el lavado con agua y jabón también tiene impacto directo en la prevención de enfermedades transmisibles. Puede disminuir hasta un 40% las enfermedades diarreicas y entre un 16% y un 21% las infecciones respiratorias, lo que refuerza su importancia como hábito cotidiano.

“Permanentemente trabajamos en lo que se llama control de infecciones, en donde uno no busca combatir las infecciones que se producen, que por supuesto se hace, sino que lo que uno busca es prevenir esas infecciones”, explicó Freuler. Y cerró con una aclaración sobre la realidad hospitalaria: “No existe el hospital con cero infecciones intrahospitalarias. Tendría que ser un hospital sin pacientes”.

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