Seguinos

Noticias B

Por qué se abandona el ejercicio: la clave está en cómo se fijan los objetivos

Un análisis reciente advierte que metas rígidas y poco realistas aumentan la frustración y reducen la constancia en la actividad física.

Muchas personas comienzan rutinas de ejercicio con motivación, pero las abandonan a las pocas semanas. La explicación, según un reciente análisis, no está tanto en la falta de voluntad sino en la forma en que se establecen los objetivos: metas demasiado estrictas o mal adaptadas al contexto personal suelen derivar en frustración y abandono.

El enfoque tradicional de fijar objetivos bajo el modelo “SMART” —específicos, medibles, alcanzables, realistas y temporales— ha sido durante años una referencia en el ámbito del deporte y la salud. Sin embargo, estudios recientes advierten que este esquema no funciona de igual manera para todas las personas, especialmente para quienes recién comienzan a hacer actividad física.

La evidencia señala que imponer metas demasiado concretas o exigentes puede generar un efecto contrario al buscado. Cuando no se cumplen por factores cotidianos, como la falta de tiempo o de energía, aparece la frustración y se debilita la continuidad. En ese contexto, el abandono deja de ser una excepción y se convierte en un patrón frecuente.

Investigaciones complementarias coinciden en que la rigidez en los objetivos favorece una lógica de “todo o nada”, en la que si no se puede cumplir el plan completo, se opta por no hacer ejercicio en absoluto. Este tipo de pensamiento limita la capacidad de adaptación y reduce las posibilidades de sostener el hábito en el tiempo.

Frente a este escenario, los especialistas proponen un cambio de enfoque: priorizar metas más flexibles, centradas en el proceso y en el aprendizaje, antes que en resultados inmediatos. Para los principiantes, incluso objetivos abiertos —como moverse más o incorporar actividad gradual— pueden resultar más eficaces que planes estrictos.

El nuevo paradigma pone el foco en la construcción de una relación positiva con el ejercicio, donde el progreso, aunque sea mínimo, actúe como estímulo. La constancia, sostienen, se logra más por la adaptación y la continuidad que por la exigencia diaria.

Con información de El País

Más Leídas