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La increíble historia de uno de los argentinos que combate en la guerra con Rusia

Julián Nieto tiene 30 años y es de Merlo. A los pocos días de alistarse como voluntario, un ataque con drones destruyó su campamento y lo dejó gravemente herido: perdió un ojo y estuvo al borde de la muerte.

Julián Nieto tiene 30 años y es de Merlo. Hasta hace poco, su vida transcurría lejos del frente de batalla: trabajaba en una fábrica de muebles y realizaba tareas de acondicionamiento para empresas. Hoy, su nombre se suma a la lista de argentinos que viajaron como voluntarios a Ucrania para combatir en la guerra contra Rusia.

A los pocos días de haber llegado al frente, un ataque con drones cambió su destino para siempre. La explosión destruyó el campamento donde se encontraba, lo dejó gravemente herido y al borde de la muerte: perdió un ojo, estuvo a punto de perder una pierna y sobrevivió de milagro.

Nieto tenía experiencia militar previa. Había sido soldado del Ejército Argentino y, según su propio testimonio, su decisión de participar en una guerra no fue algo largamente planificado. Fue una elección tomada en un contexto personal y emocional particular, atravesada por una idea que repite en su relato: la defensa de la libertad y la convicción de que debía actuar.

Antes de viajar, su vida estaba anclada en el conurbano bonaerense y en su familia. Sin pareja ni hijos, mantenía un vínculo estrecho con su madre y sus hermanos. “Sé que mi mamá siente dolor y tristeza”, admitió, consciente del riesgo que implicaba su decisión.

El ataque que casi lo mata ocurrió apenas días después de su llegada al frente. Nieto reconstruyó la secuencia con crudeza: una alerta por radio, la advertencia sobre un dron, la orden de dispersarse y la explosión que lo alcanzó cuando intentaba ponerse a resguardo. El impacto fue devastador. Cuando logró incorporarse, comprendió la gravedad de sus heridas y la magnitud del ataque.

Tal como señala TN, la metralla y el fuego hicieron el resto. Gravemente herido, logró arrastrarse hasta que fue asistido por compañeros y por uno de sus hermanos, que también combatía en el lugar. La intervención de quienes lo rodeaban fue clave para salvarle la vida.

El episodio dejó un saldo trágico, con muertos y heridos entre los combatientes. También expuso el impacto psicológico de la guerra en quienes integran las tropas extranjeras, muchos de los cuales decidieron abandonar el frente tras el ataque.

La historia de Nieto se conoce en un contexto marcado por nuevas muertes de argentinos en Ucrania. En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Cristian Airala, un misionero de 27 años que combatía como voluntario y murió durante un ataque ruso en la región de Járkiv. Su caso se suma a una lista creciente de compatriotas que perdieron la vida desde el inicio del conflicto, un fenómeno del que no existen cifras oficiales pero que se evidencia en los episodios registrados en los últimos meses.

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