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Tras el ataque en Palermo, advierten que las agresiones a mujeres trans "son frecuentes" en Bahía

Desde la ONG Furias aseguraron que las situaciones de violencia y discriminación son recurrentes en la ciudad. "Es histórico", explicó una de sus referentes.

El violento ataque de un grupo de jóvenes contra mujeres trans en los bosques de Palermo generó una fuerte repercusión y reabrió el debate sobre la discriminación y las condiciones de vulnerabilidad que atraviesa el colectivo travesti trans. En Bahía Blanca, desde la ONG Furias advirtieron que las agresiones son habituales y que muchas víctimas terminan naturalizando situaciones de violencia.

En diálogo con el programa La Peña de Homero, emitido por La Brújula 24, Macarena Sosa, integrante de la organización, aseguró que, aunque en la ciudad no se registran habitualmente episodios de las características del ocurrido en Buenos Aires, las mujeres trans sufren ataques físicos, robos y distintas formas de hostigamiento.

"Es recurrente. No algo así como lo que pasó en Palermo, pero sí es recurrente. Quebraduras, golpes, los clientes que las golpean, que les roban, eso sí suele pasar", afirmó.

La referente explicó que muchas de estas situaciones no alcanzan visibilidad pública porque forman parte de una realidad que las propias víctimas han tenido que soportar durante años. "La comunidad también lo tiene muy naturalizado, porque es algo histórico. Es casi un trato que parece normal", lamentó.

Sosa vinculó lo sucedido en Palermo con una fecha especialmente dolorosa para la organización: el segundo aniversario del asesinato de Rosario Sansone, una activista travesti trans de Bahía Blanca que murió a manos de un adolescente de 17 años. "Para nosotras siempre es muy chocante ver cómo, en el caso de Rosario, ni siquiera es considerada una injusticia, o que la mitad de la ciudad no sabe qué pasó cuando ella era una referente política para nosotras", expresó.

En ese sentido, sostuvo que el crimen de Sansone ya había encendido una señal de alarma sobre los niveles de violencia que pueden ejercer los jóvenes y la situación de desprotección que atraviesan las personas trans.

La integrante de Furias también reflexionó sobre la repercusión del ataque en Palermo, cuyas imágenes fueron difundidas por los propios agresores en sus redes sociales. Si bien valoró el repudio expresado por distintas figuras públicas, consideró que resulta necesario abordar las causas que permiten que estas agresiones sigan ocurriendo. "Quizás es fácil indignarse cuando uno ve algo que parece lejano o que parece muy monstruoso y quizás no es tan cotidiano indignarse por la raíz de toda esa violencia", planteó.

Para Sosa, los discursos de odio, la discriminación histórica y las dificultades de inclusión laboral contribuyen a perpetuar todas estas situaciones. En particular, cuestionó la falta de aplicación efectiva de las normas que promueven el acceso de las personas trans al empleo formal. "Hay una gran ausencia del Estado, incluso ya con leyes sancionadas para eso, como lo es la ley del cupo laboral trans. Y hay también en muchos lugares falta de decisión política para aplicar eso", señaló.

La activista explicó que Furias presenta periódicamente pedidos de información al Municipio para conocer cuántas personas trans trabajan en el ámbito municipal, pero aseguró que no han obtenido respuestas formales.

"Al Municipio presentamos todos los años un pedido de informe de cuántas personas trans trabajan, porque ellos nos han respondido que cumplen, en principio, informalmente", dijo.

Otro de los puntos que abordó fue el acceso a la salud, especialmente a los tratamientos hormonales. Según explicó, conseguir medicamentos se volvió cada vez más complicado y esa situación se suma a las dificultades históricas que enfrenta la comunidad para acceder a la atención médica. "En cuestión de hormonas está súper difícil, se van consiguiendo, pero con mucha dificultad", indicó. También dijo que los problemas de disponibilidad y continuidad de los tratamientos afectan especialmente a quienes ya encuentran barreras para acercarse al sistema sanitario.

Sosa destacó que Furias sostiene su trabajo mediante actividades autogestivas, donaciones y colaboración de otras organizaciones. En sus tareas se encuentran la asistencia alimentaria, acompañamiento psicológico, el acceso a la salud y la orientación durante procesos judiciales. "Lo que nos sostiene es hacer esa red, sinceramente, de afectos y de vínculos, y de trabajo en equipo para sostenernos", expresó.

La organización cuenta con una feria de ropa que funciona los martes y viernes, de 14 a 17, en calle Catamarca 2052. También realiza rifas, colectas, bingos y campañas de socios para financiar sus actividades.

Finalmente, Sosa recordó que noviembre es el Mes de la Memoria Trans y adelantó que se preparan actividades para recordar a las víctimas de la violencia y reflexionar sobre la historia del colectivo. Entre las iniciativas previstas mencionó una posible concentración y marcha el 20 de noviembre, además de un encuentro cultural para el día siguiente.

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