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La Justicia de Río de Janeiro pidió la prisión preventiva de la turista argentina acusada por racismo

Agostina Páez, de 29 años, debería haber vuelto al país hace más de 15 días, pero no puede salir de Brasil por hacer gestos racistas a un empleado de un bar de la ciudad carioca.

A pocos días de cumplirse un mes desde que permanece retenida en Río de Janeiro, Brasil, la situación judicial de la argentina Agostina Páez se agravó en las últimas horas. El Ministerio Público Fiscal de la ciudad carioca solicitó que se le dicte la prisión preventiva, a pesar de que actualmente se encuentra aislada en un departamento y bajo monitoreo con tobillera electrónica.

La joven, de 29 años, está acusada de haber realizado gestos y expresiones racistas contra cuatro empleados de un restaurante ubicado en la zona de Ipanema. Según el comunicado difundido este martes por el Ministerio Público de Río de Janeiro, la denuncia penal sostiene que Páez insultó a uno de los mozos durante una discusión por el monto de la cuenta, utilizando expresiones vinculadas al color de piel con intención discriminatoria.

De acuerdo a la acusación, la mujer habría llamado “negro” a un empleado con el objetivo de menospreciarlo y, posteriormente, se habría dirigido a la cajera del local, a quien llamó “mono”, además de realizar gestos que simulaban al animal. El organismo remarcó que estas conductas continuaron incluso después de que la acusada fuera advertida de que se trataba de un delito en Brasil.

Según informó el diario O Globo, el fiscal a cargo de la causa consideró que las medidas adoptadas hasta el momento no resultan suficientes para neutralizar el riesgo procesal. En su pedido, sostuvo que la vigilancia electrónica y el aislamiento no lograron impedir la reiteración de conductas consideradas delictivas.

En ese sentido, el funcionario judicial argumentó que la actitud de Páez demuestra un “desprecio por las normas jurídicas y sociales” y una baja adhesión a las órdenes impuestas, lo que refuerza la necesidad de avanzar con la prisión preventiva mientras continúa la investigación.

La joven debía haber regresado a la Argentina hace unas tres semanas, una vez finalizadas sus vacaciones en Brasil. Sin embargo, al avanzar la denuncia en su contra, se le prohibió salir del país y tuvo que alquilar un departamento por tiempo indeterminado, donde actualmente permanece acompañada por su hermana y amigas.

Imputada por el delito de “injuria racial”, Páez tiene colocada una tobillera electrónica para controlar eventuales intentos de acercamiento a las fronteras, aunque no tiene prohibido circular por la ciudad. Además, ya recuperó su documentación personal, que había sido retenida en una primera instancia.

En paralelo, señala Infobae, su defensa presentó un habeas corpus para solicitar que se le permita regresar a la Argentina y continuar el proceso judicial desde su país. Su abogado, Sebastián Robles, advirtió que la situación económica de la joven es delicada y cuestionó lo que considera una vulneración de derechos y del principio de inocencia, a la espera de una definición judicial en los próximos días.

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