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Paladar Negro

Trucos para conservar verduras de hoja verde por más tiempo

Foto: Freepik.

Organizar la compra y el guardado de los alimentos puede ser un antes y un después en la rutina diaria, sobre todo cuando se trata de cocinar. Y si hay algo que todos sabemos, es que las verduras de hoja verde son tan deliciosas como traicioneras: un par de días mal guardadas y chau ensalada. Pero, tranqui. Paulina Cocina, la reina de los trucos caseros, compartió en TikTok sus mejores tips para conservarlas más tiempo, ya sea en la heladera o en el freezer.

Con la llegada de la primavera y las temperaturas más altas, estas verduras vuelven a ser las protagonistas de nuestras comidas: ensaladas frescas, tartas, tortillas, sánguches o incluso pastas. El problema es que se marchitan rápido y muchas veces terminan en la basura. Para evitar eso, Paulina propone unos métodos simples y efectivos para que siempre tengas hojas verdes listas para usar.

Foto: Freepik.

Lechuga: el truco de oro

Nada de separar hojas ni de lavarlas antes. Paulina recomienda guardarla entera, por planta, dentro de una bolsa en la heladera. Las hojas deben quedar cubiertas, pero el tallo tiene que quedar al aire libre. De esa manera, la planta respira mejor y se conserva más fresca.

Rúcula: fresca hasta 20 días

Primero, cortá los tallos y dejá las hojas en agua fría con unas gotitas de lavandina por unos 10 o 15 minutos. Después, escurrilas suavemente (sin exprimirlas) y dejalas airearse hasta que estén completamente secas. Guardalas en un recipiente, intercalando capas de hojas con papel de cocina. Si hacés todo bien, pueden durar hasta 20 días.

Espinaca: ideal para el freezer

Limpiala bien, hojas y tallos, con agua fría y lavandina. Separá los tallos y colocá las hojas húmedas en una olla con poca agua, tapada, y cociná apenas dos minutos. Cuando se ablanden, escurrilas, exprimí bien y formá pelotitas de espinaca cocida. Guardalas en el freezer y usalas después por porciones: perfectas para tartas o rellenos.

Acelga: siempre lista para cocinar

Se lava igual que la espinaca, con agua fría y un chorrito de lavandina. Después se cortan las pencas y se hierven las hojas un poquito más que las de espinaca. Una vez cocidas, se dejan enfriar, se pican y se guardan en el freezer. Lo ideal es hacerlo en porciones chicas, sin necesidad de armar bolitas.

Pencas: no las tires, aprovechalas

Las pencas, esos tallos que suelen ir directo a la basura, pueden convertirse en un gran aliado. Paulina recomienda cortarlas en pedacitos y guardarlas en el freezer. Son perfectas para sumar volumen y sabor a rellenos de tartas, empanadas, sopas o ensaladas.

Con información de La Gaceta

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