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Ahora Gendarmería pide destruir la "evidencia" del Caso Facundo porque "está podrida y echa olor"

Además de los patrulleros vandalizados, la fuerza federal elevó un informe en el que denuncia que hay efectivos con afecciones respiratorias por la proliferación de hongos y patógenos.

Como si se tratara de una novela bizarra, la Causa Facundo sigue sumando capítulos realmente extravagantes. A lo revelado esta semana, sobre los patrulleros que estaban bajo custodia y fueron robados y vandalizados, ahora se agrega otro disparate: altos jefes de la Gendarmería le pidieron a la Justicia que le retire la “evidencia” porque se está pudriendo y enfermando al personal.

En un informe elevado en los últimos días, al que tuvo acceso este diario, se solicita que “de manera MUY URGENTE” se considere la “destrucción y/o desnaturalización” de los objetos secuestrados hace 5 años en el expediente Astudillo.

El segundo comandante Claudio Diego Barraza, a cargo del Escuadrón 70 de Bahía Blanca, describe que “la acumulación de bacterias y hongos están desarrollando proliferación de microorganismos patógenos, lo que provoca afecciones en las vías respiratorias y problemas de salud en el personal de la oficina”

Entre las cosas que se pudren en las estanterías, se pueden enumerar ropa putrefacta, alfombras de los patrulleros (recortadas a pedido de Herrero porque decía que había sangre), un colchón de dos plazas nauseabundo, zapatillas, trozos de goma espuma, plásticos, muestras de sangre (que no era sangre), latas, envoltorios de caramelos, monedas, hisopados varios, barbijos, restos de uñas, pelos, servilletas usadas, colillas de cigarrillos y hasta una colección de insectos.

Toda la basura mencionada fue, en gran parte, secuestrada porque el peritrucho informaba que sus perros le señalaban “esencia de Facundo”. Todas mentiras.

Lo que en su momento sirvió para montar el show, ahora generan hasta problemas de salud en el personal que ingresa a la sede de Gendarmería. Y hasta dicen que los vecinos del sector perciben el ambiente pútrido.

Cuando parece que ya nada puede sorprender, un nuevo colmo es superado.

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