Seguinos

De Ayer a Hoy

"Es un defecto hacer siempre lo mismo en la vida", opina Sandro Romay

Un programa de TV local lo ubicó en la cima de la popularidad. La anécdota con Gloria Trevi y un problema de salud que lo obligó a llevar una vida más saludable. Los autos y el triatlón son sus pilares.

Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco/Instagram: @leandro.grecco/X: @leandrogrecco

La década del 90 para las personas mayores de 40 años remite a una época con evidentes tintes particulares que marcó un antes y un después en la historia. La reciente miniserie del expresidente Carlos Saúl Menem alude a dicho segmento en la línea de tiempo y permitió, pese a ser una ficción, observar en retrospectiva la coyuntura de una sociedad que miraba atónita una nueva realidad.

Bahía Blanca lejos estuvo de ser un páramo, vivió en primera persona esos cambios y uno de los tantísimos emergentes de aquello fue el surgimiento de una forma de generar contenidos audiovisuales. Ayudado por un contexto económico favorable, pero a las claras luego ficticio, un joven y talentoso hombre de medios se abría paso en la TV local, logrando un elevadísimo nivel de popularidad.

Se codeó con las grandes figuras artísticas del momento. Sin embargo, con la sabiduría de los grandes, comprendió que su porvenir pasaba por otro lado. Se apartó de aquella nítida exposición y, si bien no eligió el ostracismo, colmó sus expectativas en la vida diaria. Sandro Romay hizo de tripas, corazón y con determinación aceptó el reto de la clásica introspección semanal que propone LA BRÚJULA 24.

“Suelo ver gente que durante toda su vida hizo siempre lo mismo y considero humildemente que ese puede ser un defecto. En mi caso, siendo ya un adulto me animé a incursionar por primera vez en actividades desconocidas, ya sea en lo laboral como también en lo deportivo porque mi primer trabajo fue en la agencia de publicidad de mi padre, casi por un mandato familiar”, sentenció Romay, en el comienzo de la charla.

Y agregó que “estuve ligado a los medios de comunicación, pero en determinado momento dije basta porque no me veía como periodista o vendiendo publicidad. De tanto visitar concesionarias nació el programa de TV Autos y Motos, que derivó después en tener mi propia agencia”, “A raíz de eso, me vino a buscar de Corcel, más precisamente Diego Spinsanti a quien conocí por mi paso en la Fórmula 3CV y abría una sucursal en calle Sarmiento”.

“Allí permanecí 12 años, pero todo se dio casi de casualidad debido a que me hice amigo de Rubén Longstaff, quien todavía al día de hoy se dedica al mismo rubro. En un momento compramos un auto a medias, después otro vehículo y fue así que cuando me quise dar cuenta estaba en medio del baile”, ratificó con un dejo de nostalgia. 

Volviendo hacia atrás en el tiempo y sobre la familia y su lugar en la niñez, contó que “tengo una hermana cinco años menor, soy nacido y criado hasta los 17 años, en Ingeniero White porque a esa edad vine a vivir a Bahía, a dos cuadras de la Universidad Nacional del Sur. El último año de la secundaria viajé todos los días desde Bahía hasta el Colegio Mosconi, acompañado de mi mamá que era docente”. 

Asimismo, evocó que “fui parte de la primera promoción del edificio nuevo, porque antes funcionaba en instalaciones de la Delegación Municipal hasta que se mudó enfrente de la Escuela Técnica. Tengo un gran sentido de pertenencia con la localidad también por mi paso por los clubes Puerto Comercial y Deportivo Whitense”.

“Cuando egresé, manifesté en casa mi intención de estudiar Veterinaria en Tandil, soy muy bichero, pero mi papá me propuso estudiar algo en la UNS, el tema era que acá solo había ingenierías. La opción era trabajar, por eso me sumé al staff de mi padre, empecé haciendo trabajo administrativo, aunque al lado tenía a Daniel Volpe que trabajaba en la misma empresa vendiendo publicidad y ganaba mucho más dinero que yo”, recalcó con una sonrisa en su rostro.

En ese sentido, planteó sobre aquella oportunidad: “Me entregaron un maletín con la idea de ir a Punta Alta para vender a comercios rosaleños la transmisión deportiva radial que iba a hacer mi papá de Sporting-Rosario, algo que para mi era como ir al Lejano Oeste. Sin embargo, me fue muy bien y ahí empecé a agarrarle el gustito, a lo que le adherí la parte periodística”. 

“Los fierros me gustaron desde siempre, mi primer auto fue un Renault 6, el cual lo puse bajito y con caño de escape especial. Nadie me inculcó esa pasión, me gustaba andar rápido, iba a ver las carreras de motos, después armamos un Fiat 600 con el que corría un amigo”, apuntó Romay.

Asimismo, sostuvo que “terminé metiéndome de lleno en este apasionante mundo del cual todavía sigo formando parte gracias a Carlitos Limbozzi, un amigo del alma que al día de hoy lo tengo muy presente. Empezamos a correr con unos karting cajeros con motor Yamaha 125, lo que marcó mi debut como piloto”. 

“Paralelamente se abrió una puerta enorme en TV Cable con un programa que fue emblemático y, gracias a Carlitos Lacunza que era gerente en Buenos Aires de un sello discográfico y tenía acceso a artistas que los domingos se presentaban en Ritmo de la Noche, el primer gran éxito de Marcelo Tinelli”, narró Sandro.

La logística era clara, pero arriesgada: “Cada martes venían las figuras internacionales que habían estado con Tinelli 48 horas antes, artistas de la talla de Julia Zenko, Sergio Dalma, Pablito Ruiz, una banda que en aquel momento era un furor absoluto llamada Clericó con Cola y donde Marixa Balli era su bailarina, Tony Kamo y Gloria Trevi, entre otros referentes de la época”. 

“Con ella me pasó algo increíble porque 48 horas antes de llegar a Bahía se presentó en Telefé y lo desnudó a Marcelo en vivo, algo de lo que tampoco me salvé porque en cámara me sacó la ropa delante de mi esposa e hijas (risas). Además, el estudio de TV Cable estaba impecable, ella agarró un monitor y lo tiró al piso, a la vista de (Gustavo) Iraola, uno de los dueños del canal, que se agarraba la cabeza”, corroboró, en una de las anécdotas más recordadas de la pantalla chica local. 

Las historias emblemáticas de ese exitoso producto audiovisual son infinitas: “Teníamos una tribuna en vivo y cuando vino Guillermo Guido, recuerdo que llegué al canal a las 9 de la mañana y el programa era a las 13 y (Fabián) ‘Coco’ Zaidenberg, mi productor, estaba sorprendido porque la calle Parchappe estaba cortada por la cantidad de concurrencia que se había acercado. Podíamos dejar entrar a 150 personas y había 1500, por lo que decidimos hacer el programa en la vía pública, una verdadera locura, ‘Chirola’ Zamponi bajaba al público del escenario, nos desbordó pero lo sacamos adelante”. 

“Esa movida terminó por mi falta de constancia, me aburrí, el Cable me dio la exclusividad del negocio publicitario, se acordó un porcentaje, me puse a trabajar hasta que surgieron las quejas porque estaba ganando casi lo mismo que un socio minoritario. Cuando intentaron cambiar las condiciones, decidí alejarme y alquilé FM Identidad”, añadió el protagonista, mientras bebía el último sorbo de su pocillo de café.

La masividad lo seguía acompañando: “El momento cumbre de dicha radio coincidió con la organización de una campaña benéfica para el Hospital Municipal que terminó con el aporte para la realización de un laboratorio de análisis clínicos. Los bahienses se convocaron en la puerta de la emisora en Brown y O’Higgins, público que vino a observar a un hombre que supuestamente venía a batir un Récord Guinness haciendo seis días ininterrumpidos al aire, sin dormir”.

“Al segundo día se descompensó, eran las 3 de la mañana y el operador técnico me llamó para decirme que vaya urgente. Lo internaron en terapia intensiva y, si bien se recuperó, nosotros asumimos la responsabilidad de lo ocurrido, pedimos disculpas, ofrecimos que quienes querían recuperar lo que habían donado estaban en su derecho”, reconstruyó Romay con lujo de detalles.

Sin embargo, se llevó una grata sorpresa: “La respuesta de la audiencia fue hermosa porque nos pidieron que siguiéramos adelante, completando los cuatro días que nos restaban. Llegamos a la suma de dinero que teníamos como objetivo para entregar al hospital, más rápido de lo previsto inicialmente. Con el dueño de Identidad, de apellido Plosker, tuve algunas diferencias porque cuando quise hacer uso de la opción de compra que figuraba en el contrato trató de modificar el precio, al ver el crecimiento de su radio”.

“Más allá del paso por categorías zonales de automovilismo, me di el lujo de ser parte de una categoría nacional, corriendo dos fechas de invitados en la Copa Abarth en Buenos Aires y en Viedma. En esa ocasión corrí con el sobrino de Juan Manuel Fangio, el de Carlos Reutemann y con Vicente Pernía y sus dos hijos”, exclamó con ínfulas.

Inquieto, asumió otro desafío: “La equitación también ocupó un lugar preponderante en mi vida, otra actividad que inicié de grande y disfruté en demasía, gracias a un festival que hicimos para el cable en Tiro Federal por el Día del Niño y me invitaron a montar a caballo con una yegua hermosa en la quinta del gran Carlitos Dominella”.

“La prueba de triatlón de larga distancia, conocida como Ironman, también me tomó por sorpresa porque antes de asumir el compromiso de hacer el intento solo iba a natación y al gimnasio por temas estrictamente de salud. Sufrí un ataque de pánico en mi casa porque sentía una presión enorme en Corcel al tener a mi cargo 30 vendedores de planes de ahorro, sumado a la venta de los cero kilómetro. Me alejé de ese empleo, dejé de fumar y di un vuelco de 180 grados a mi vida, por lo que me dediqué a mi bienestar”, repasó Sandro.

Se estaba por abrir una puerta que lo iba a depositar en un mundo inimaginable: “Un profesional al que consulté me recomendó hacer más ejercicios aeróbicos, le pregunté si podía correr el Circuito de Reyes, me dio ánimo pese a que yo era bastante pesimista. Comencé a entrenar en abril y en enero pude hacer la prueba. En 2017 me compré una bicicleta, aprovechando que la categoría Fiat Uno había desaparecido, por lo que me enfoqué también en nadar y correr que era lo que más me costaba”.

“Me anoté en el medio Ironman de Buenos Aires, una carrera extremadamente exigente, pero la pude cumplir con creces. Me vinculé con una persona ligada a esta disciplina que me alentó a hacer la exigente prueba en Arizona, ambos planificamos el viaje con nuestras respectivas esposas y le ofrecí hacerle toda la logística. En sus planes estaba que yo también realice los 3.8 kilómetros de natación, 180 de ciclismo y 42.2 pedestres”, dijo en la sección “De Ayer A Hoy”.

Incrédulo, su primera reacción fue de reticencia: “Me parecía un delirio total, pero él insistió, entrenamos y pude alcanzar la meta. Tenía 57 años y pude emplear un muy buen registro, algo más de 11 horas, no es fácil, por lo que la siguiente premisa era repetir la experiencia, demostrando que no había sido casualidad. En 2023 me anoté y participé con éxito en otro Ironman en Brasil, alcanzando el propósito que me había planteado”.

“Con el nivel de popularidad mediática que alcanzó Marianela, una de mis hijas, admito que hay veces que sufro, pero en líneas generales reconozco que me encanta, siempre la quise llevar para el lado de la animación, conducción y la venta de publicidad. Sin embargo, ella es muy emprendedora, entendió que con la cantidad de seguidores uno se puede monetizar”, sintetizó quien pretende mantenerse aggiornado.

Lo vivió en carne propia cuando decretó bajar el telón de su programa de cable: “Sobre las redes sociales, allá por 2013 le dije a Claudio Molaro, con quien hacía Autos y Motos que no iba más esa forma de consumir contenidos audiovisuales. La gente no se sentaba un domingo a la tarde a mirar un programa específico de TV y le sugerí hacer algo en Youtube, algo que por ese entonces era muy ambicioso, por eso se discontinuó”.

“Me apellido es Guazzelli, pero con la incursión de mi papá en los medios haciendo locución comercial le exigieron que lo cambie. Entonces se convirtió en Miguel Romay, adoptando el de mi abuela, algo que se prolongó por las siguientes dos generaciones. Me resistí, mi hija hizo lo propio, pero era una lucha contra la corriente, en las tarjetas de crédito figuran ambos”, concluyó.

Permanecer quieto en cuerpo y mente no aparece en el radar de Sandro Romay. Es que en el diccionario de su vida lejos está de permitirse una licencia para no proyectar nuevos retos, desafíos que lo mantienen vital y activo. Revive en la mente aquel pasado donde las luces nunca lo encandilaron, pero sabe cuál es su lugar en la actualidad. Esa es la carrera que gana todos los días.

Más Leídas