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Cómo es el proyecto que apunta tener licencia en el trabajo para atravesar una ruptura amorosa

En Filipinas impulsan una ley para otorgar días libres tras una ruptura sentimental. Expertas analizan esta propuesta que combina derechos, emociones y productividad.

¿Y si el dolor emocional también mereciera un respiro laboral? En Filipinas, un insólito pero profundamente humano proyecto de ley plantea una licencia para quienes atraviesan una ruptura amorosa. La iniciativa, denominada “Recuperación y Resiliencia por Desamor”, busca legitimar el duelo afectivo como un motivo válido para detener la rutina laboral y abrir espacio a la sanación emocional. Bajo el número 9.931 y presentado por el legislador Lordan Suan, la propuesta apunta a normalizar una experiencia universal y muchas veces invisibilizada: el sufrimiento tras el fin de una relación.

Lejos de tratarse de un caso aislado, existen antecedentes en otros países. En India, los empleados de la empresa StockGro pueden acceder a una semana libre tras una separación, mientras que en Japón, la firma Hime & Company otorga entre uno y tres días de licencia según la edad del trabajador. Incluso en Filipinas, el hotel Cebu Century Plaza ya brinda cinco días de licencia paga para sus empleados que sufren una ruptura sentimental. Estos casos reflejan una tendencia global: dar lugar al dolor emocional en contextos laborales cada vez más permeables a las necesidades humanas.

En Argentina no hay normativa específica sobre el tema, pero desde la pandemia crece la demanda por incluir el bienestar emocional en las agendas empresariales. Según el Trend Lab de Youniversal, ocho de cada diez argentinos consideran que la salud mental debe ser parte integral de la salud general. A nivel legal, las licencias actuales contemplan solo pérdidas familiares directas, dejando fuera el duelo por separaciones, amistades rotas o la muerte de una mascota. Sin embargo, muchas empresas comienzan a implementar políticas más flexibles para acompañar a sus empleados en momentos de vulnerabilidad emocional.

Expertas como la psicóloga Luján Rossetto y la psiquiatra Lucila Gurman coinciden en que el proyecto abre una discusión tan disruptiva como necesaria. Rossetto destaca que “darle lugar a la rotura en un mundo que exige mostrarse entero” es un acto revolucionario. Para Gurman, la licencia por corazón roto permite algo más que descansar: ofrece la chance de abrazar el dolor como parte de la vida, desafiando la lógica productivista que domina el ámbito laboral. En definitiva, ambas subrayan que la propuesta va más allá del rendimiento: se trata de reconocer que el amor —y su pérdida— también son parte del trabajo humano.

Este tipo de licencias podrían parecer románticas o incluso triviales, señala TN, pero tocan una fibra sensible: la necesidad de parar y reconocer la tristeza sin esconderla. Lejos de restar valor a la productividad, promueven una visión integral de la salud laboral. En tiempos donde se exige eficiencia constante, habilitar un espacio para sentir puede ser no solo necesario, sino vital. Porque a veces, lo único que necesitamos para volver a funcionar es un poco de permiso para estar rotos.

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