Seguinos

Noticias B

Drama silencioso: cómo la inundación afectó la salud cardíaca de los bahienses

Un especialista advirtió en La Brújula 24 que la presión arterial se disparó tras el temporal del 7 de marzo. Cuál es la situación actual.

En la antesala del Día Mundial de la Hipertensión, que se conmemora el próximo viernes 16 de mayo, el doctor Rodrigo De La Faba, especialista en Cardiología, habló con el programa “Nunca es tarde”, de La Brújula 24, y compartió un análisis preocupante sobre la salud cardiovascular en general. Advirtió que el 36% de los adultos en el país padece hipertensión arterial, aunque apenas la mitad está al tanto de su condición. Y también, realizó un interesante análisis sobre lo ocurrido con los bahienses tras la inundación.

“La Sociedad Argentina de Cardiología se basa en encuestas y estadísticas, y la del último censo es que el 36% de los adultos en la Argentina son hipertensos y solamente la mitad lo sabe, lo que equivale a entre 9 y 10 millones de personas”, explicó. En ese marco, remarcó la importancia de las campañas de control de presión arterial, que son “gratuitas y sencillas”, y apeló a la responsabilidad individual: “Simplemente, hay que tener la decisión de ir a una de las campañas o al control médico”.

De La Faba subrayó que el valor de referencia considerado normal es de 130/80 mmHg. “Más de eso, hay que poner atención, establecer una estrategia, conductas y cambio de hábitos. Si no se logra controlar, empezar con medicación, porque la persona hipertensa aumenta el riesgo de infarto cardíaco, enfermedades renales o cerebrovasculares”, sostuvo. Además, recordó que la hipertensión “es prevenible y curable”, y que si existe antecedente familiar, se puede anticipar el tratamiento y evitar complicaciones.

Consultado por los efectos físicos, detalló que “el corazón es una bomba que mueve sangre de un lugar a otro, que necesita una presión normal. Cuando por alguna razón la misma aumenta, ese corazón está haciendo un esfuerzo para mantener la irrigación adecuada, y ahí es donde empieza a sufrir el organismo”. Sobre los síntomas, indicó que los más frecuentes son “dolores de cabeza, cefaleas en la frente o en el sector occipital, palpitaciones o fatiga ante actividades habituales”.

El especialista recomendó prestar atención a cualquier señal que el cuerpo emita: “Hay que aprender a escuchar a nuestro cuerpo. Cuando algo cambia, debemos preguntar por qué, ya que un control de presión puede ayudar a determinar el origen”. En esa línea, enfatizó que el chequeo periódico puede ser la clave para detectar la hipertensión a tiempo y evitar complicaciones mayores.

Por último, hizo referencia al impacto que tuvo la inundación del pasado 7 de marzo en la salud de los bahienses. “Uno de los grandes problemas fue que las personas mayores perdieron sus recetas y sus fármacos. Se hicieron campañas para que vuelvan a tomar su medicación. Todo eso, sumado a la emoción de la pérdida, incertidumbre y falta de descanso, aumentó la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Si hubiésemos hecho una estadística una semana antes y una después, la presión de la mayoría de los adultos mayores debe haber subido”, apuntó.

Y concluyó: "A medida que uno va encontrando equilibrio y adaptándose a la nueva situación, la presión vuelve a estabilizarse Hoy, dos meses después, no hay más consultas por este tema. Pero tuvimos muchas por palpitaciones, taquicardia, por la preocupación y los miedos. Ahora el esfuerzo de todos empieza a verse y la situación, en ese sentido, está un poco más tranquila".

Más Leídas