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se dijo en la brújula 24

“La UNS era una base operativa de la Triple A”

El auxiliar fiscal Pablo Fermento habló con este medio sobre la histórica condena a todos los acusados por los crímenes de lesa humanidad ocurridos en la ciudad. Cómo operaban en Bahía y desde cuándo.

La imagen del inicio al juicio: Los acusados Aceituno, Curzio, Forcelli y Pallero. (Télam)

El auxiliar fiscal Pablo Fermento habló esta mañana con el periodista Germán Sasso, por LA BRÚJULA 24, sobre la histórica condena a todos los acusados por los crímenes de la Triple A. Ayer, en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Sur –UNS– se leyeron las sentencias.

Entre los imputados estaba Raúl Roberto Aceituno, reconocido por testigos como participante en el asesinato del estudiante universitario David “Watu” Cilleruelo, ocurrido el 3 de abril de 1975 en un pasillo del edificio que la UNS tiene en avenida Alem 1253.

El Tribunal Oral Federal también condenó a Juan Carlos Curzio, Héctor Ángel Forcelli y Osvaldo Omar Pallero  por haber integrado la asociación ilícita que cometió 24 homicidios a órdenes del ex diputado del FreJuLi y secretario de la CGT, Rodolfo Ponce, y el interventor de la UNS, Remus Tetu.

“Se aceptó el pedido de pena de la Fiscalía en los términos que lo había solicitado. Los cuatro acusados estaban responsabilizados por pertenecer a una organización criminal que operó en Bahía Blanca entre los años 1974 y 75, a la cual le atribuimos 24 homicidios. En el caso de Raúl Aceituno, además, se pudo comprobar la intervención directa en uno de ellos, el de ‘Watu’, que fue asesinado en los pasillos de la universidad”, refirió Fermento.

Y agregó: “Se trata de un grupo de tres personas, Aceituno y Pablo y Jorge Argibay, que era como el jefe del grupo y respondían a Remus Tetu. Salieron desde el edificio del rectorado, llegaron al edificio de Alem, ingresaron y entre una multitud de estudiantes que se estaban anotando en las materias, localizaron a ‘Watu’ y le dieron un tiro en la nuca. Después se retiraron del lugar y se fueron de nuevo al rectorado. Se pudo reconstruir que Aceituno estaba entre estos tres agentes”.

“La Universidad se había convertido en una base operativa de la Triple A”

En esa misma línea, el profesional explicó que “nosotros consideramos que la fijación del hecho tiene que ver con las políticas de Estado y organismos de inteligencia, como una tarea colectiva, super clandestino y nunca se va a saber a ciencia cierta. La realidad es que Fito Ponce creó este grupo, que con la llegada de Tetu a la Universidad se incorporan al ámbito educativo. Era el que estaba al frente de la estructura, a cargo de la tare de espionaje dentro de la UNS, y además una persona que pudimos demostrar que respondía a la comunidad de inteligencia”.

En otro tramo de la nota, señaló que “el proceso de genocidio empezó a gestarse muchos años antes, con la doctrina antisubversiva francesa en el país, y al menos desde el 73 se empezó a implementar esta lógica de grupos paraestatales a los fines de sembrar el terror y disciplinar a la sociedad con asesinatos con cuerpos exhibidos. Ya con el golpe de Estado, este trocamiento a la lógica concentracionaria de la tortura y desaparición de personas”.

“Por eso la importancia de haber podido comprobar la conexión que tenía todo esto”, argumentó. “Fue tremendo, el caso más parecido es un asesinato ocurrido en la Universidad de Mar del Plata, pero con las características del caso de Watu, en el que el rector dispuso todos los medios, no. La Universidad se convirtió en una base operativa de la Triple A”, indicó.


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