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avanza la investigación

Para el periodista Ignacio González Prieto, "Mühlberger es un psicópata de manual"

El popular médico de los famosos Rubén Oscar Mühlberger, detenido hace algo más de una semana por tener su matrícula inhabilitada, medicamentos vencidos y la violación del decreto de aislamiento social preventivo y obligatorio, se transformó en el personaje más mencionado por la opinión pública argentina en el marco de un procedimiento en el que le clausuraron la clínica y que hoy se encuentra con arresto domiciliario.

Uno de los periodistas que más sabe de la causa es Ignacio González Prieto, quien en diálogo con LA BRÚJULA 24 explicó que "esto se ha transformado en una especie de bomba mediática, más vinculada al espectáculo que lo que hay en sí en la causa judicial. La mayor cantidad de delitos que se el imputan son más de índole administrativo".

"Desde el punto de vista penal, a la fiscal le decía que a Mühlberger lo tenía agarrado de un botón del saco. No quiero decir que el doctor sea un santo o no hizo nada. Es el primer capítulo de una historia a la que le restan episodios más importantes", enfatizó González Prieto, en la charla con su colega Germán Sasso.

En esa misma dirección, puntualizó que: "Acá hay dos cuestiones concretas, dos cosas que definirán su futuro. El resultado de los laboratorios que si te da que este tipo le suministraba medicamentos o tratamientos que ponían en peligro la salud, generando alguna lesión o un homicidio, quedará en una encerrona muy complicada. Eso deberá comprobarse pericialmente. El otro elemento está relacionado con la necesidad de testigos a los que se les dará todas las garantías. Esto significa que los fiscales no tienen muchas evidencias".

"Hasta ahora, el más fuerte es el testimonio de un familiar de una persona que se sometió a un tratamiento de vitaminas y que a los 15 días murió. El principal problema de este caso es que su cuerpo fue cremado. Será difícil comprobarlo y la situación de Mühlberger es que lo esperan delitos con baja expectativa de pena", sostuvo en otro segmento de la entrevista radial.

Y aclaró que "su caso nada tiene que ver con lo de Rímolo. A ella la perjudicó que le encontraron las sustancias, le comprobaron sus tratamientos y la muerte de una mujer. Cuando fuimos al juicio oral, se le imputaron delitos que la llevaron presa nueve años, después de dos intentos fallidos de que vaya a la cárcel, que recién ocurrió en 2017".

"El que sabe perfectamente lo que ocurre es Cúneo Libarona, abogado de Mühlberger. Sabe que no tienen nada contundente para complicarlo, por eso le otorgaron el arresto domiciliario", refirió, al tiempo que describió su situación periodística: "Particularmente estoy como en una trinchera, me asomo y miro, cuando aparezcan el resultado de los laboratorios y personas que hayan tenidos consecuencias en su cuerpo, recién allí se podrá ir por la imputación de delitos, subiendo en la escala penal".

Sobre el cierre de su testimonio, lo describió de la siguiente forma: "Mühlberger es un psicópata de manual, un encantador de serpientes, mitómano, cosifica a las víctima buscando su objetivo final sin remordimiento. Es una persona peligrosa. Un médico muy seguido por la gente. Tiene la historia clínica de 27 mil personas. No podría hacer lo que hacía desde hace muchísimos años, empieza a aparecer en los medios en 2013 y todo el mundo sabía lo que era".

Evidentemente tiene una cobertura y protección notable de personalidades y poderosos. En su clínica tiene cámaras por todos lados, una suerte de Gran Hermano, cuidado que no sea un nuevo Spartakus y que use las filmaciones para extorsionar con las imágenes", concluyó González Prieto.


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