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Es alpinista y geólogo

Conocé al bahiense que ya hizo cumbre en 7 de los 10 picos más altos de América

Leonardo Strazzere alcanzó a fines de enero la cima del volcán Tres Cruces, de 6.750 metros y ubicado en el límite entre Catamarca y Chile.

Leonardo Strazzere tenía 22 años la primera vez que hizo cumbre en el Aconcagua.

Desde aquella hazaña pasaron ya 20 años. Sin embargo, haber llegado al pico más alto del continente no le fue suficiente a este geologo nacido en Pringles, pero radicado desde hace muchísimos años en nuestra ciudad.

Ahora su meta es alcanzar las diez cumbres más elevadas de América. Por lo pronto, hace poco menos de un mes, Leo consiguió hacer cumbre en el volcán Tres Cruces, de 6.750 metros, la quinta cumbre de América.

"Puse otra cruz en mi lista, pero todavía me faltan tres. Si el físico me aguanta, pienso cumplir con mi objetivo", mencionó en contacto con la redacción de LA BRÚJULA 24.

Según su conteo, a Strazzere le faltan los montes Incahuasi (6638 metros), Mercedario ( 6770) y el Pissis (6882) para alcanzar su gran meta.

"Ya completé el Aconcagua, el Ojo del Salado y el Bonete, que son tres de los más difíciles", agregó.

Leonardo llegó a lo más alto del volcán Tres Cruces el pasado 23 de enero. Esta cima está ubicada en el límite entre Catamarca y Chile y para coordinar la expedición se unió a a los salteños Ignacio Ortiz de Urbina, Javier Echenique y Federico Sánchez; los cordobeses Adrián Gandino y Gerardo Casaldi y el bonaerense Ricardo Urban.

La expedición partió desde Fiambalá (Catamarca) rumbo a Chile y diagramó una semana de aclimatación a progresivas altitudes, incluido alguna ascensión a cumbres cercanas.

Tras la semana de aclimatación instalaron el campamento base a 5.260 m, en la vertiente noroeste chilena de la montaña. El siguiente campamento se emplazó a 5.970 m desde donde se lanzó el ascenso a la cumbre. Los montañistas partieron a las 0.30 de la madrugada en lenta y agotadora marcha.

El ataque a la cumbre se complicó en su tramo final, ya que los montañistas debieron sortear una gran barrera rocosa parcialmente cubierta de nieve, y desde donde se desprendían grandes bloques de roca.

Al mediodía, todos, menos Ortiz de Urbina que por razones de seguridad quedó a 6.600 m, alcanzaron la cima de la montaña, consistente en una serie de incómodos picachos rocosos, optando por subir uno de ellos.

En la cumbre solo tuvieron tiempo para unas apuradas fotos, tras lo cual emprendieron el regreso que resultó bastante expuesto y riesgoso.

Finalmente, tras 18 horas de escalada, los montañistas alcanzaron el campamento. 

"Con este grupo venimos trabajando desde 2005. El primer pico que hicimos fue la cumbre del Ojo del Salado y después continuamos juntos en cada una de las expediciones", finalizó.

(Fuentes: LB24 y El Tribuno de Salta)


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