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Cierre de Papelera del Sur: "Todavía no caemos, esto va a ser un desastre para Tornquist"

Gustavo Lanaro, secretario general del sindicato papelero, expresó su preocupación por la pérdida masiva de puestos de trabajo y advirtió por el impacto económico que tendrá la medida en toda la localidad.

El cierre definitivo de Papelera del Sur representa un golpe durísimo para Tornquist, donde alrededor de 160 trabajadores perderán sus empleos. La decisión fue comunicada este jueves por la empresa y provocó una profunda preocupación en una comunidad que depende, en buena medida, de la actividad de una de sus principales industrias.

Gustavo Lanaro, secretario general del sindicato papelero, habló en el programa Hora Pico, por La Brújula 24, mientras regresaba de Bahía Blanca, donde los representantes gremiales recibieron la noticia. Todavía conmocionado, reconoció que nadie esperaba semejante desenlace.

"Estamos medio helados. Básicamente a Tornquist esto le va a hacer un desastre. Es toda gente que elige vivir acá, es la única fábrica grande y los sueldos nuestros también van a ser un golpe duro para el pueblo", expresó.

El dirigente explicó que la situación de la planta venía deteriorándose desde hacía unos dos años y medio, con suspensiones periódicas y una marcada reducción de la producción. La última interrupción de actividades había sido en abril, aunque posteriormente los empleados continuaron asistiendo al establecimiento para realizar tareas de mantenimiento.

"Esta semana estamos suspendidos. La máquina seguía parada, pero con nosotros adentro haciendo mantenimiento. No trabajábamos el mes entero y la semana pasada nos dijeron que íbamos a salir nuevamente una semana suspendidos", detalló.

En ese contexto, Lanaro recibió una comunicación del área de Recursos Humanos para mantener una reunión en Bahía Blanca. Viajó junto a Ricardo Schwinn, secretario adjunto del gremio, sin imaginar que les anunciarían el cierre definitivo. "Veníamos durante el viaje pensando qué había pasado. Creíamos que habían despedido a alguien, nunca pensamos que iba a pasar esto. La verdad es que lo habíamos venido piloteando durante estos últimos años", recordó.

El sindicalista atribuyó buena parte de la crisis a la apertura de importaciones, que, según su análisis, dejó a la producción nacional en una situación de desventaja frente a la cartulina proveniente del exterior. "Básicamente, nuestro problema son las importaciones. Al estar abiertas, entra cartulina de afuera y se nos hace imposible competir por una cuestión de precios", sostuvo.

Lanaro explicó que Papelera del Sur pertenece a un grupo empresario con sede en Buenos Aires, que también posee imprentas en esa provincia. La planta de Tornquist se dedicaba a fabricar cartulina para envases, mientras que la impresión se hacía en otros establecimientos de la firma. "Nos dijeron que solamente va a cerrar la fábrica de cartulina. Las imprentas van a seguir funcionando en Buenos Aires y seguramente importarán la cartulina ellos", señaló.

En ese sentido, reveló que entre los trabajadores existía desde hacía tiempo la sospecha de que al grupo le resultaba más conveniente adquirir materia prima en el exterior que producirla localmente, aunque aclaró que la compañía siempre negó esa posibilidad. "Nosotros siempre tuvimos esa duda, de que la cartulina la importaban ellos mismos. Llegó un momento en que les convenía comprarla afuera y no hacerla, pero eso nunca lo blanqueó la papelera con nosotros. Ellos siempre nos dijeron que no era así", manifestó.

El representante gremial, que lleva 20 años trabajando en la fábrica, recordó que durante la presidencia de Macri también atravesaron períodos de suspensiones por las dificultades para competir con productos importados. Sin embargo, consideró que el escenario actual es más complejo. "Yo viví la época de Macri, que nos pasó algo similar. Empezamos a salir suspendidos, pero las importaciones en esa época no se abrieron tanto como ahora", afirmó.

También cuestionó la política económica del gobierno de Milei y aseguró que las industrias nacionales no cuentan con herramientas para competir en igualdad de condiciones. "Yo entiendo que tiene que haber competencia, pero no tendría que ser de cero a cien. También me tenés que dar herramientas para poder competir. Siempre hablamos de la baja de impuestos, pero es algo que nunca vimos en estos tres años", planteó.

Para Lanaro, la situación de Tornquist forma parte de un problema más amplio que atraviesa a distintos sectores productivos del país. Como ejemplo, mencionó las dificultades de otras papeleras y los cierres registrados en la industria del calzado. "Es una mezcla de impotencia, porque entendemos que cuando al empresario no le cierran los números, se dedica a otra cosa. Nosotros vemos más el tema de las familias", lamentó.

El cierre tendrá consecuencias que exceden a los empleados directos. La desaparición de una fuente laboral de semejante magnitud podría afectar el consumo, los comercios y los servicios de Tornquist, donde buena parte de los ingresos de los trabajadores se vuelca a la economía local.

Mientras tanto, el sindicato prepara una asamblea para informar oficialmente a los empleados y analizar los pasos a seguir. Lanaro explicó que, tras regresar de Bahía Blanca, se reuniría con los demás integrantes de la comisión directiva para organizar el encuentro. "Es una noticia que uno como comisión y como sindicato nunca quiso dar. No sabemos si estamos sorprendidos, enojados o tristes. Tenemos una mezcla de impotencia", reconoció.

Después de dos décadas dentro de Papelera del Sur, el dirigente enfrenta ahora uno de los momentos más difíciles de su trayectoria sindical. Y mientras intenta asimilar lo ocurrido, la preocupación ya no pasa solamente por el futuro de la fábrica, sino por el destino de las familias que durante años encontraron allí su sustento. "Por el momento es como que no caemos", resumió.

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