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Dos amigos bahienses inventaron un "freno" para el celular: BLOQ devuelve el tiempo que roba la pantalla

Joaquín Velázquez Arriola y Matías Freije son amigos desde primer grado. Crearon BLOQ, un dispositivo que busca cortar el uso impulsivo del celular y ayudar a recuperar tiempo, concentración y atención.

Cecilia Corradetti / Especial para La Brújula 24

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Joaquín Velázquez Arriola y Matías Freije son amigos desde primer grado. Antes de crear BLOQ hicieron servicios digitales, editaron videos, trabajaron para empresas y probaron distintos proyectos. Hasta que un día se dieron cuenta de que tenían un problema bastante más cotidiano: el celular.

No fue una gran empresa ni un laboratorio lleno de especialistas. Fueron dos amigos bahienses de apenas 19 años, que después de varios proyectos compartidos se preguntaron si podían hacer algo que resolviera un problema propio.

La respuesta fue BLOQ.

La idea es tan sencilla como curiosa: un pequeño dispositivo que, acompañado por una aplicación, permite bloquear aquellas aplicaciones del teléfono que más distraen. Instagram, TikTok, YouTube o cualquier otra que el usuario sienta que le está comiendo demasiado tiempo.

Pero hay una diferencia fundamental. Para volver a utilizarlas no alcanza con tocar la pantalla: hay que levantarse y volver a apoyar físicamente el teléfono sobre BLOQ.

Y ahí, justamente, está el secreto.

“Somos amigos desde primer grado de la primaria. En la secundaria comenzamos a hacer proyectos juntos y a prestar diferentes servicios a negocios”, cuenta Joaquín.

Después de la pandemia, alrededor de 2022, cuando cursaban tercer año, empezaron a probar distintas cosas. No necesariamente con la idea de ganar dinero, sino por esas ganas que aparecen muchas veces a esa edad de hacer algo propio.

Pasaron por servicios digitales para empresas, una agencia de edición de video junto a otro amigo y diferentes proyectos que les fueron dejando experiencia. Joaquín también trabajó en el área comercial de una startup y en marzo de este año se sumó a Looopi, otro proyecto que continúa creciendo.

Matías, mientras tanto, comenzó a desarrollar BLOQ.

“Conversando, llegamos a la conclusión de que no habíamos hecho nada que resolviera un problema nuestro. Ahí nace la primera idea de BLOQ”, explica Joaquín.

Y el problema estaba, literalmente, en sus manos.

El celular se convirtió en una herramienta imprescindible para estudiar, trabajar, comunicarse, informarse y entretenerse. Pero también en una máquina capaz de robar minutos sin que nadie los cuente demasiado.

Uno entra a mirar una cosa y termina media hora después viendo otra. Abre una aplicación “un segundo” y cuando quiere darse cuenta ya pasó bastante más tiempo del que tenía pensado dedicarle.

BLOQ intenta cortar justamente ese automatismo.

“BLOQ es un dispositivo que funciona con una app en la que elegís qué aplicaciones te distraen. Al apoyar el celular sobre el BLOQ, esas apps quedan bloqueadas, y la única forma de volver a acceder a ellas es apoyar el celular otra vez”, explica Matías.

La idea es generar una pequeña dificultad física allí donde normalmente no existe ninguna.

Si el teléfono está al alcance de la mano, basta con desbloquearlo y entrar. Si las aplicaciones están bloqueadas y el dispositivo está en otro lugar, hay que levantarse. Parece poco. Pero, para ellos, puede ser suficiente.

“Eso te impide caer por impulso: tenés que levantarte e ir hasta donde lo dejaste. Esa fricción física es la que corta el automatismo y te hace dejar de depender de la fuerza de voluntad”, agrega Matías.

La propuesta nació también de una observación bastante personal. Mientras desarrollaban el producto fueron descubriendo que el problema no era simplemente cuánto tiempo se utiliza el celular, sino la relación que las personas construyen con él.

“Descubrimos que el celular es más fuerte que nosotros, pero a la vez es inevitable para el día a día”, dice Joaquín.

Por eso la intención no es demonizar la tecnología ni pedirle a nadie que abandone el teléfono. Todo lo contrario.

La apuesta es aprender a utilizarlo de otra manera.

“Con BLOQ buscamos recuperar el control frente al celular, recuperar las horas que nos saca día a día y mejorar nuestra salud en tres aspectos: física, social y mental”, explica Joaquín.

Un dispositivo pensado para familias que quieren ayudar a sus hijos

El dispositivo también fue pensado para familias que buscan acompañar el uso que hacen sus hijos de la tecnología, con posibilidades de establecer límites sobre determinadas aplicaciones, páginas y horarios.

Pero detrás del producto hay otra historia que quizás sea todavía más interesante: la de dos amigos que empezaron a hacer cosas juntos cuando todavía estaban en la secundaria y que hoy, con 19 años, decidieron apostar por una idea propia.

Y también la de dos jóvenes que entendieron que para crear algo no siempre hace falta esperar a tener muchos años, experiencia o una gran estructura detrás.

Ellos mismos financiaron el desarrollo de BLOQ con los ingresos que fueron obteniendo de sus otros proyectos y trabajos.

“Pidan ayuda. Escríbanles a las personas que hoy están donde ustedes quieren estar. La mayoría siempre va a estar dispuesta a ayudar”, sostiene Joaquín.

También recomienda animarse a atravesar esa incomodidad que aparece cuando uno está por hacer algo nuevo.

“Anímense a hacer eso que hoy los hace sentir incómodos, porque muchas veces después de esa incomodidad o de esos miedos está el lugar al que realmente quieren llegar”.

Joaquín y Matías ya dieron ese paso.

Ahora quieren comprobar si ese pequeño objeto capaz de obligarnos a levantarnos del sillón puede conseguir algo bastante grande: que volvamos a mirar menos la pantalla y un poco más todo lo que ocurre alrededor.

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