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Suicidio y salud mental: la importancia de escuchar antes de que sea tarde

Ante la preocupación por distintos episodios registrados en Bahía Blanca y la región, una especialista analizó el impacto de la soledad, la crisis económica y la falta de contención. Cuáles son las señales de alerta y cómo acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.

Foto ilustrativa generada con IA.

Por Juan Luis Tucat, redacción de La Brújula 24 (@TucatJuan)

En los últimos meses, distintos episodios de suicidio e intentos de suicidio conocidos en Bahía Blanca y la región generaron preocupación y volvieron a poner en discusión una problemática que durante mucho tiempo permaneció silenciada. ¿Qué factores pueden llevar a una persona a atravesar una crisis de estas características? ¿Hay señales de alerta? ¿Cómo puede ayudar el entorno?

Para abordar estas preguntas, el programa "Nunca es tarde", de La Brújula 24, entrevistó a Camila De Pastena, jefa de residentes de Psicología Social y Comunitaria de la Municipalidad e integrante de Red de Vidas, un dispositivo dedicado a la prevención y el acompañamiento de personas en riesgo.

"Poder hablar de esto es importante y necesario. Tenemos que encontrar la manera de poder hablar de una manera cuidada", indicó la profesional, quien destacó que visibilizar el problema responsablemente puede favorecer la búsqueda de ayuda.

De Pastena explicó que el suicidio es un fenómeno multicausal y que resulta equivocado atribuirlo exclusivamente a una separación, la pérdida del trabajo o una discusión familiar. Detrás de cada situación pueden existir múltiples factores que se acumulan con el tiempo.

En ese sentido, advirtió por las consecuencias de las dificultades económicas y debilitamiento de vínculos sociales. "Estamos habitando un período sostenido de una crisis socioeconómica, contextual, de lazos, que cada vez vemos el impacto en la subjetividad, en el sufrimiento, en el padecimiento de las personas", señaló.

La soledad fue otro de los aspectos centrales de la entrevista. La especialista explicó que no contar con alguien para conversar, compartir actividades o atravesar momentos difíciles puede profundizar situaciones de vulnerabilidad. "No contar con una red de contención, con alguien para juntarte a tomar un mate, para festejar un cumpleaños o una buena noticia, también repercute en el día a día en cómo nos vamos sintiendo", expresó.

“No contar con una red de contención, con alguien para juntarte a tomar un mate, también repercute en el día a día en cómo nos vamos sintiendo”.

La profesional también puso el foco en los adolescentes y jóvenes, uno de los grupos que requiere especial atención. Sobre el papel de las redes sociales, aclaró que no puede establecerse una relación directa entre el uso de la tecnología y el riesgo suicida, aunque reconoció que las nuevas formas de comunicación tienen un impacto importante en la construcción de los vínculos.

"Sabemos que la falta de presencia, de cuerpo, de encuentro presencial tiene un impacto. Somos seres humanos, somos seres sociales", explicó.

Respecto de las señales de alerta, De Pastena sostuvo que no existe un comportamiento único que permita anticipar una crisis. En algunos casos pueden observarse aislamiento, retraimiento o cambios de conducta, mientras que en otros las personas cercanas no advierten manifestaciones evidentes.

Por eso, insistió en la importancia de animarse a preguntar, escuchar sin juzgar y acompañar la búsqueda de ayuda profesional. También recordó que es un mito creer que hablar sobre pensamientos suicidas puede provocarlos.

En Bahía Blanca funciona desde 2013 Red de Vidas, un dispositivo municipal que realiza tareas de prevención y seguimiento de personas que atravesaron intentos de suicidio. Su trabajo incluye el acompañamiento profesional y la articulación con distintos servicios de salud.

De Pastena remarcó que un intento previo constituye uno de los principales factores de riesgo, por lo que resulta fundamental garantizar la continuidad de los cuidados. Además, destacó que las pequeñas acciones cotidianas, como retomar una actividad, regresar a la escuela o recuperar una amistad, pueden contribuir a reconstruir las redes de acompañamiento, siempre como complemento de la atención profesional.

La entrevista también abordó los consumos problemáticos, las apuestas virtuales y otras situaciones que afectan especialmente a los jóvenes, en un contexto donde las dificultades económicas y sociales pueden profundizar el sufrimiento. "Celebro que se hable de esto, de salud, de salud pública, de modo cuidado, pero siendo conscientes de que son eventos que pasan", concluyó De Pastena.

“Sabemos que la falta de presencia, de cuerpo, de encuentro presencial tiene un impacto. Somos seres humanos, somos seres sociales”.

La reflexión resume el objetivo de abordar una problemática que necesita menos silencios y más espacios de escucha. Porque prevenir también significa estar atentos a quienes nos rodean, fortalecer los vínculos y facilitar el acceso a la atención profesional.

Dónde pedir ayuda en Bahía Blanca

Ante una situación de riesgo inmediato, comunicarse con el 107, servicio de emergencias médicas del municipio, o con el 911. También se puede acudir a las guardias del Hospital Municipal Leónidas Lucero o del Hospital Penna.

Para orientación, seguimiento y acompañamiento en salud mental, el Departamento de Salud Mental de la Municipalidad y el dispositivo Red de Vidas atienden en Güemes 52, de lunes a viernes de 8 a 14.30, a través de los teléfonos (0291) 455-1159 y 291-4261642. Bahía Blanca

A nivel nacional, el Centro de Asistencia al Suicida dispone del 0800-345-1435, desde todo el país, y del 135 gratuito desde Capital Federal y Gran Buenos Aires. Su servicio de escucha funciona de 8 a 0.

La consulta temprana, la escucha y el acompañamiento pueden marcar una diferencia. No es necesario esperar a una emergencia para buscar ayuda.

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