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El juez "tira piedras", ante el jury que podría terminar con su destitución

El magistrado Pablo Díaz Lacava comenzó a ser juzgado por el Jurado de Enjuiciamiento. Está suspendido, procesado penalmente y acusado de maltrato laboral, violencia de género, amenazas y abuso de autoridad.

Foto Consejo de la Magistratura

El juez federal Pablo Díaz Lacava, cuyo procesamiento había sido confirmado el año pasado por la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca, quedó ahora frente a una instancia que podría terminar definitivamente con su carrera judicial: comenzó el jury en el que se resolverá si es destituido por mal desempeño.

El magistrado, integrante del Tribunal Oral Federal de La Pampa, está suspendido en sus funciones desde abril y este lunes se sentó ante el Jurado de Enjuiciamiento del Consejo de la Magistratura. Las denuncias fueron formuladas por funcionarios y empleados de su propio tribunal, quienes lo acusaron de maltrato laboral, abuso de autoridad, coacción y violencia de género.

Durante la apertura del proceso, la acusación sostuvo que las conductas atribuidas al juez excedieron ampliamente un conflicto laboral o una diferencia sobre la manera de conducir el tribunal.

Se describieron episodios de gritos, descalificaciones, ataques de ira, golpes sobre escritorios, interrogatorios a empleados, amenazas de sanciones y comportamientos persecutorios. Según expuso el consejero Diego Barroetaveña, quienes trabajaban bajo las órdenes de Díaz Lacava vivieron “un verdadero infierno”.

Entre los hechos que volvieron a aparecer durante el jury figura el episodio que hizo conocido al magistrado como el juez “tira piedras”. Díaz Lacava está acusado de haber arrojado una piedra hacia una oficina en la que se encontraban trabajadores judiciales y después haber ingresado riéndose, argumentando que se trataba de una broma.

La defensa, encabezada por el abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez, rechazó las acusaciones y sostuvo que no fue acreditado el daño denunciado por los empleados. Sobre el piedrazo, planteó que pudo haber sido “una broma de mal gusto” y remarcó que no provocó lesiones ni daños materiales.

Díaz Lacava, por su parte, decidió no declarar durante el comienzo de las audiencias. “Quiero declarar y quiero dar mi versión sobre las acusaciones que he escuchado hace más de tres años y medio, pero prefiero no hacerlo en este momento”, explicó. El juez manifestó que primero pretende escuchar las pruebas y testimonios y hablar antes de que finalice el proceso.

El caso tiene además una derivación penal. Tal como informó La Brújula 24 en junio de 2025, la Cámara Federal bahiense había ratificado su procesamiento por lesiones leves y graves y amenazas simples y coactivas contra dos trabajadores y cuatro trabajadoras judiciales, en hechos encuadrados en un contexto de violencia y maltrato laboral y, respecto de las mujeres, también de violencia de género.

Aquella resolución también amplió el procesamiento por abuso de autoridad y contempló cargos por desobediencia y retardo de justicia. Los camaristas remarcaron entonces la existencia de una relación de subordinación entre Díaz Lacava y las víctimas y señalaron que los testimonios daban cuenta de una conducta sistemática de hostigamiento, intimidación y ataques de ira.

Ahora la situación del magistrado ingresó en una etapa decisiva. Está previsto que durante las audiencias declaren 32 testigos, incluidas las víctimas, mientras que una definición del Jurado de Enjuiciamiento podría conocerse durante la segunda mitad de agosto. En paralelo, Díaz Lacava deberá enfrentar en septiembre el juicio oral de la causa penal.

El jury deberá resolver si las conductas atribuidas al juez constituyen mal desempeño suficiente para removerlo definitivamente de su cargo o si rechaza la acusación y queda habilitado para retomar sus funciones.

Con información de Diario Judicial / La Brújula 24

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