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El Mono de Kapanga recordó el infarto que sufrió sobre el escenario y cómo tuvo que cambiar sus hábitos

El cantante relató los excesos que casi le cuestan la vida y cómo la experiencia lo obligó a replantear su rutina diaria.

El Mono de Kapanga habló públicamente sobre el infarto que sufrió el año pasado mientras se encontraba de gira por el país. En el programa Otro día perdido (eltrece), el cantante detalló cómo su ritmo agitado, los excesos y la falta de cuidados lo llevaron a una internación de urgencia en la que terminó con siete stents colocados. Su testimonio dejó en evidencia la dimensión del problema y la forma en que debió replantear su estilo de vida.

Durante la entrevista, contó que su rutina diaria incluía altos niveles de consumo de tabaco. “Dos atados de cigarrillos por día, más otros 10 a 12 cigarrillos de la risa”, relató, a lo que se sumaba un consumo extremo de bebidas energizantes, llegando a ingerir hasta ocho latas por jornada. Su alimentación tampoco ayudaba: milanesas napolitanas con papas fritas, pizza y pasta eran parte de su dieta regular. A pesar de ese combo peligroso, recordó: “Hace más de 32 años que no tomo alcohol. Ni otras drogas”.

El episodio cardíaco se desencadenó después de un show en Trelew, cuando comenzó a sentir un dolor que inicialmente subestimó. “Dije, esto es una contractura, vengo medio estresado, vengo de gira…”, explicó, convencido de que se trataba de una molestia muscular producto del trajín. Sin embargo, el malestar fue en aumento y lo obligó a pedir asistencia antes de dirigirse al camarín.

El artista recordó el instante exacto en que comprendió la gravedad del cuadro. “Cuando terminó el show, en vez de ir al camarín, me fui para la ambulancia, me hicieron un electro, dio mal… y las caras de los que te rodean ya hablan más que mil palabras”, relató, dejando en claro que la reacción del personal sanitario fue suficiente para anticipar lo que vendría. Ese fue el punto de inflexión que marcó su traslado inmediato.

Ya en la internación, el cantante describió los procedimientos médicos y la vulnerabilidad que sintió durante todo el proceso. “Me hicieron otro electro, pasé de una camilla de la guardia a que te saquen toda la ropa y te pongan ese camisolín. Con el culito afuera. Eso es más deprimente que el infarto… La ropa va a esa bolsa media color rosa, patógenos, la prenden fuego, la tiran a la basura y te empiezan a pinchar por todos lados”, contó, con la crudeza de quien revive una situación límite.

El episodio obligó al Mono de Kapanga a replantearse prioridades y a modificar hábitos que mantenía desde hacía décadas. Aunque evita el alcohol y otras drogas desde hace más de 30 años, la combinación de tabaquismo, estrés y un estilo de vida desordenado terminó por pasarle factura. Su relato busca, además, generar conciencia entre sus seguidores y mostrar que incluso quienes viven del escenario necesitan detenerse y escuchar las señales del cuerpo.

Con información de TN

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