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Murió "El Polaco", reconocido proteccionista que dedicó su vida al rescate de animales

Tenía 49 años y falleció luego de sufrir un accidente de tránsito en Santiago del Estero. Durante casi dos décadas estuvo al frente de El Montecito de los Canichones, un refugio que llegó a albergar a cientos de perros.

Eduardo “El Polaco” Riemersma, reconocido por su trabajo en defensa de los animales, murió este jueves a los 49 años luego de protagonizar un accidente de tránsito en la ciudad de Santiago del Estero.

El hecho ocurrió durante la tarde, cuando circulaba en motocicleta por avenida Alsina. Al llegar a la rotonda ubicada en la intersección con Ramón Gómez Cornet, perdió el control del rodado y cayó sobre el asfalto por motivos que todavía son investigados.

Como consecuencia del impacto quedó inconsciente y fue trasladado de urgencia al Hospital Regional, donde los médicos constataron que había ingresado sin signos vitales. La Justicia inició las actuaciones correspondientes para determinar las circunstancias del siniestro.

Riemersma había nacido en la localidad santiagueña de Bandera y se convirtió con los años en una de las figuras más reconocidas del proteccionismo animal de la provincia. En 2006 puso en marcha El Montecito de los Canichones, un proyecto destinado inicialmente al rescate de perros abandonados que terminó transformándose en un refugio para cientos de animales.

Al lugar llegaban perros que habían sufrido maltrato, enfermedades o discapacidades, además de animales de avanzada edad con pocas posibilidades de ser adoptados. Allí recibían asistencia veterinaria, tratamientos y cuidados permanentes.

El nombre “canichones” surgió de una expresión que el propio Riemersma utilizaba para referirse a los perros callejeros y, con el paso del tiempo, terminó identificando también a la comunidad que se formó alrededor del refugio.

Además del rescate, El Montecito desarrolló campañas para promover la adopción y la tenencia responsable de mascotas, mientras que las redes sociales se convirtieron en una herramienta central para difundir casos y conseguir colaboración.

La muerte de “El Polaco” provocó una fuerte conmoción entre proteccionistas y personas que durante años acompañaron su tarea. Su trabajo al frente del refugio se había convertido en el proyecto central de una vida dedicada al cuidado y recuperación de animales abandonados.

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