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Paladar Negro

Berenjena a la parmesana: receta simple, sabrosa e ideal para compartir

Un plato noble y rendidor, perfecto para un almuerzo familiar o una cena especial.

La cocina italiana tiene ese no sé qué capaz de transformar ingredientes sencillos en platos que parecen de restaurante. La berenjena a la parmesana es una de esas recetas nobles, sabrosas y sin vueltas, que demuestra que no hace falta carne ni una técnica complicada para llevar a la mesa una preparación con mucho sabor.

Este clásico, también conocido como parmigiana di melanzane, combina capas de berenjena, salsa de tomate y queso hasta lograr una fuente dorada, jugosa y bien perfumada. Es una opción ideal para un almuerzo, una cena especial o, por qué no, para preparar con tiempo y disfrutar al día siguiente, cuando muchos aseguran que queda todavía más rica.

La clave está en el equilibrio. Una buena salsa casera, berenjenas bien cocidas y una capa de queso gratinado pueden hacer toda la diferencia.


Ingredientes

  • 3 berenjenas grandes y firmes
  • 500 ml de puré de tomate (o una buena salsa fileto casera)
  • 300 g de queso mozzarella o queso cremoso
  • 100 g de queso parmesano o reggianito rallado
  • 1 cebolla mediana y 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva, sal, pimienta y orégano a gusto
  • Un puñado de hojas de albahaca fresca (opcional, pero marca la diferencia)

Preparación

  1. El secreto del amargor: lavá las berenjenas y cortalas en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor. Para quitarles ese característico sabor amargo, colocalas en un colador, espolvorealas con sal gruesa y dejalas "sudar" por unos 30 minutos. Pasado ese tiempo, enjuagalas bajo el chorro de agua fría y secalas muy bien con papel de cocina.
  2. La cocción previa: la receta tradicional italiana indica que las berenjenas deben freírse. Sin embargo, para una versión mucho más amigable y liviana, podés pincelar las rodajas con un poco de aceite de oliva y llevarlas a una placa en horno fuerte (200°C) por unos 15 minutos, dándolas vuelta a la mitad del tiempo hasta que estén tiernas.
  3. La salsa: mientras las berenjenas están en el horno, rehogá la cebolla y el ajo finamente picados en una cacerola con un chorrito de aceite de oliva. Cuando la cebolla esté transparente, agregá el puré de tomate, sal, pimienta y orégano. Dejá cocinar a fuego lento durante 15 a 20 minutos para que los sabores se concentren.
  4. El armado: buscá una fuente profunda apta para horno. Cubrí la base con una capa ligera de salsa de tomate. Luego, comenzá a intercalar capas en este orden estricto: rodajas de berenjena, más salsa, trozos de mozzarella, un buen puñado de parmesano rallado y algunas hojas de albahaca rota a mano. Repetí el proceso hasta agotar los ingredientes.
  5. El toque final: asegurate de que la última capa termine con abundante salsa y una generosa lluvia de ambos quesos para lograr esa costra gratinada que todos se pelean por comer.
  6. Al horno: llevá la preparación a un horno precalentado a 180°C durante 25 a 30 minutos. Vas a saber que está lista cuando los bordes burbujeen y la superficie tenga un tono dorado.

Con información de Diario Uno Recetas

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