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Las claves para optimizar el rendimiento de la calefacción en el vehículo

Llega el frío y el sistema es un aliado para gozar del confort al movilizarse tanto en la ciudad como en ruta. Cómo detectar problemas. Los recaudos para su mantenimiento. Y el análisis de un especialista.

Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco / Instagram: @leandro.grecco / X: @leandrogrecco

Con la llegada del frío, el sistema de calefacción del vehículo pasa de ser un elemento secundario a una herramienta clave para el confort y la seguridad en la conducción. Una correcta climatización no solamente mejora la experiencia al volante, sino que también resulta vital para mantener la visibilidad en días de bajas temperaturas, humedad o lluvias. 

En ese contexto, Javier Pasquarella, especialista en reparación de aire acondicionado y calefacción automotriz, brindó en LA BRÚJULA 24 una serie de recomendaciones, explicó el funcionamiento del sistema y detalló no solo cuáles son las fallas más habituales, sino también cómo prevenirlas.

“La primera medida a tomar al accionar la calefacción del vehículo por primera vez después de los meses de altas temperaturas sería de principio poner el comando del climatizador en posición calor o los que tiene climatizador automático subir la temperatura por encima de los 28 grados”. 

“La segunda recomendación sería cambiar el filtro antipolen de cabina para preservar el buen aire que se respira dentro del habitáculo”, indicó. Esta primera revisión resulta clave tras meses en los que el sistema suele permanecer sin uso, acumulando suciedad o perdiendo eficiencia.

En términos prácticos, el especialista señaló que cualquier conductor puede advertir si algo no funciona correctamente sin necesidad de herramientas ni conocimientos técnicos. “Resulta sencillo para el conductor detectar si el mecanismo no está funcionando de manera óptima”.

“Si a los cinco minutos de poner el coche en marcha no se genera una salida de un aire a mayor temperatura de las rejillas de ventilación es porque existe alguna avería o falla”, explicó. Ese simple chequeo inicial puede evitar problemas mayores y anticipar una visita al taller”.

Sobre el funcionamiento, Pasquarella aclaró que no existen diferencias sustanciales entre modelos antiguos y modernos. “Trabaja a través del agua caliente del motor que circula por un radiador situado por debajo del tablero, el cual eleva su temperatura y expulsa aire cálido mediante el ventilador”. El mecanismo aprovecha el calor generado por el motor, por lo que no implica consumo extra de combustible, a diferencia de lo que muchos conductores creen.

En ese sentido, también desmintió una de las creencias más extendidas. “No existe ningún tipo de problema respecto de accionar el sistema de calefacción con el vehículo en frío, recién puesto en marcha. Tampoco es real que consuma más combustible porque funciona con el sistema de agua del motor propio”.

Esta aclaración que realizó el experto en la materia resulta sumamente relevante, ya que no son pocos los usuarios de vehículos que retrasan la utilización de la calefacción por miedo a que implique un mayor derroche, cuando en realidad no tiene un impacto significativo en el consumo.

Uno de los ejes centrales que remarcó el especialista es la importancia del mantenimiento preventivo. “Lo más habitual que suele suceder con frecuencia con la calefacción es que se suele generar un fuerte deterioro por la falta de mantenimiento, tanto el sistema de agua como el de ventilación”.

”El sistema de agua del motor comprende agua destilada y líquido refrigerante, los cuales deben ser cambiados cada 20.000 kilómetros. El otro aspecto importante es mantener el filtro de cabina limpio o cambiarlo una vez al año”. No prestar la debida atención a esos componentes derivaría en baja eficiencia térmica, malos olores o incluso fallas mecánicas.

A estos cuidados básicos se suman situaciones menos frecuentes, pero que pueden generar inconvenientes importantes. “En el mantenimiento de la ventilación también hay que controlar la zona del motor del vehículo ya que suele suceder que roedores aniden sobre él o el sistema de ventilación. Si se concreta el ingreso de un animal de ese tipo al interior del vehículo genera trastornos de higiene y también peligro de roturas en sistemas electrónicos.

“Los roedores en época de frío buscan calor e ingresan al motor para resguardarse, lo lamentable es que a veces entran al ventilador de calefacción o aire acondicionado provocando situaciones desagradables”, infirió respecto de este tipo de problemas que suele detectarse por ruidos extraños o desagradables olores al encender el sistema.

Además de las recomendaciones técnicas, existen prácticas cotidianas que contribuyen a mejorar el rendimiento del dispositivo y prolongar su vida útil. Por ejemplo, encender la ventilación unos minutos antes de activar el calor permite expulsar aire frío acumulado en los conductos. 

También se sugiere evitar dirigir el flujo directamente al rostro en los primeros minutos, ya que el aire inicial puede contener partículas acumuladas. Otro punto más que importante es mantener cerradas las ventanillas al momento de calefaccionar el habitáculo para lograr una temperatura estable en menor tiempo.

En días de alta humedad o lluvia, la combinación de calefacción con aire acondicionado resulta una herramienta clave para evitar el empañamiento de los vidrios. En esa línea, Pasquarella explicó: “Hoy, los sistemas de climatización automáticos mantienen el aire acondicionado en funcionamiento y si uno se olvida de encenderlo durante los meses de invierno no hay problema”. 

“En el caso que el auto no disponga de climatizador automático, pueden encender el aire acondicionado en conjunto con la calefacción para lograr que el desempañador del vidrio sea más efectivo y tenga impacto inmediato”. Así, este uso combinado permite secar el aire dentro del vehículo y mejorar la visibilidad de forma rápida.

Otro consejo útil es revisar periódicamente el estado de las mangueras del sistema de refrigeración, ya que cualquier pérdida puede afectar el rendimiento térmico. Asimismo, es recomendable controlar el nivel del líquido refrigerante antes del invierno, ya que una cantidad insuficiente impide que el sistema alcance la temperatura adecuada. 

También se aconseja, otro de los puntos en los que distintos entendidos en la materia ponen especial énfasis, poner en funcionamiento la calefacción al menos una vez por mes, incluso en épocas de temperaturas más cálidas, para evitar que los componentes se deterioren por una prolongada inactividad.

En cuanto al aire acondicionado, el especialista consultado por este diario digital aclaró que su mantenimiento es mucho más sencillo de lo que suele creerse, derribando todo tipo de mitos en torno a la cuestión. “Si está en óptimo funcionamiento no habría que hacerle ningún repaso profundo”. 

“Lo único que se aconseja es un cambio de filtro de habitáculo al año, debido a que el gas refrigerante no se gasta, no se vence ni tampoco pierde propiedades químicas”. De esta manera, infiere Pasquarella, se descarta la necesidad de recargas frecuentes, salvo que exista una fuga en el sistema.

En definitiva, la calefacción del vehículo es un sistema robusto pero que requiere controles básicos para garantizar su correcto funcionamiento. Una revisión simple antes del invierno, el recambio de filtros y líquidos en tiempo y forma, junto con hábitos de uso adecuados, permiten evitar fallas y asegurar condiciones óptimas dentro del habitáculo. 

Más allá del confort que proporciona en el andar, contar con un sistema eficiente impacta directamente en la seguridad, especialmente en aquellas situaciones donde la visibilidad y la temperatura juegan un papel determinante durante la conducción segura, disminuyendo claramente la siniestralidad al volante.

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