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La quiebra de un acuario deja a más de 60 pingüinos en manos de la Justicia

Tras la quiebra del Aquarium Mar del Plata, 66 animales continúan en el predio bajo cuidado mientras la Justicia analiza su reubicación o posible traslado a otras instituciones.

El cierre del Aquarium Mar del Plata, ocurrido el 31 de marzo del año pasado tras tres décadas de funcionamiento, dejó como saldo un total de 66 animales —62 pingüinos de distintas especies y cuatro lobos marinos— cuyo destino ahora depende de decisiones judiciales en el marco de la quiebra de la empresa administradora, Plunimar S.A.

En el predio, ubicado a pocos metros del mar, los animales permanecen bajo cuidado de un reducido grupo de empleados. Según un informe reciente elaborado tras una inspección ordenada por la Justicia, todos los ejemplares se encuentran en buen estado general. El parte señala que estaban en “buen estado, no advirtiendo lesiones ni signos de descuido” y que el espacio presentaba “signos de orden y limpieza, con estanque de agua cristalino”.

La intervención judicial se produjo a raíz de una denuncia impulsada por una organización ecologista que cuestionaba las condiciones del lugar. Sin embargo, la inspección de la Policía Ecológica descartó irregularidades. Las imágenes que habían circulado previamente mostrando aguas oscuras habrían correspondido a un episodio puntual, vinculado a lluvias intensas que provocaron el drenaje de agua desde calles cercanas hacia el predio.

Antes del cierre definitivo, gran parte de los animales ya había sido reubicada. Entre ellos, diez delfines que fueron vendidos y trasladados a un parque acuático en Egipto por una suma cercana a los 800.000 dólares. También se derivaron lobos marinos a otros centros, como Mundo Marino.

Los animales que aún permanecen en el lugar no pueden ser liberados en su hábitat natural, ya que fueron criados en cautiverio o rescatados siendo muy pequeños, sin desarrollar habilidades de supervivencia. Por este motivo, la Justicia evalúa distintas alternativas, que incluyen su reubicación en instituciones adecuadas o incluso la posibilidad de comercialización.

Mientras tanto, el mantenimiento del predio y el cuidado de los animales se sostiene con fondos obtenidos, en parte, de la venta previa de ejemplares. La síndica designada continúa administrando el proceso de quiebra, con el objetivo de cubrir deudas, salarios pendientes y costos operativos urgentes.

Con información de La Nación


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