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A un año de la feroz tormenta de granizo que sorprendió a Bahía Blanca

Bolas de hielo de un tamaño inusual a las antes vistas en la ciudad y un viento fuerte causaron múltiples destrozos.

La tarde del 2 de febrero de 2025 las calles de Bahía Blanca se cubrieron con una alfombra de granizo. Piezas de hielo del tamaño de una pelota de ping pong (y hasta más grandes) cayeron de forma violenta sobre la ciudad en unos minutos.

Lo que no golpeó el granizo lo arrastró el viento, una combinación que bastó para causar destrozos y atemorizar a la población, que todavía estaba inquieta tras el temporal de diciembre de 2023.

Ya el sábado había llovido y para la tarde de aquel domingo había una alerta amarilla emitida por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) que anticipaba ráfagas intensas y caída de agua. Sin embargo, la magnitud del evento superó las expectativas. Pasadas las 15:00 horas, la ciudad se vio envuelta en una gran célula convectiva que descargó piedras de granizo de gran tamaño en diversos barrios.


Pocos minutos fueron suficientes para romper cartelerías, "podar" árboles, abollar la carrocería de cientos de autos, mientras el viento arrancó 47 árboles y 15 postes. Defensa Civil recibió 130 llamados de diversa gravedad, pero en general solo hubo cinco heridos leves que fueron atendidos en el Hospital Municipal.

Uno de los puntos más críticos fue el Hospital Penna, donde sectores clave como Diagnóstico por Imágenes, la guardia y el Quirófano 4 sufrieron filtraciones y daños, obligando a coordinar traslados con el Hospital Municipal.

En el ámbito comercial, las imágenes del Hipermercado de la Cooperativa Obrera en el Shopping dieron la vuelta a la provincia. La rotura de los paneles de policarbonato del techo permitió el ingreso masivo de agua, afectando mercadería y obligando al cierre del local durante dos días para reparaciones. Otros espacios recreativos, como la pileta del Club Liniers y los parques Independencia y de Mayo, también sufrieron las consecuencias del temporal.

Le tomó unas horas derretirse al hielo que los bahienses vieron acumulado en calles, techos y otros espacios. Las calles se vieron blancas por varios minutos, lo que después dio paso al verde por el efecto de las hojas y ramas que cortó el granizo y que invadió las veredas como una alfombra natural.

La licenciada en Ciencias Meteorológicas, Cintia Piccolo, evaluó poco después en La Brújula 24 el fenómeno y explicó que se trató de una tormenta estival típica, potenciada por nubes cúmulus nimbus de rápido desarrollo, lo que la hizo muy difícil de predecir con antelación. Según la experta, la variabilidad climática y el aumento de las temperaturas harán que estos eventos intensos sean "cada vez más frecuentes".

Los días siguientes las aseguradoras no se daban abasto para atender las consultas y reclamos de los clientes. A las afueras de sus centros de inspección se extendían las filas de personas esperando respuesta. Después no era extraño ver autos cubiertos con frazadas y otro tipo de protección apenas se nublaba el cielo.

Muchos dueños de autos se sorprendieron al ver que sus pólizas no los cubrían por la caída de granizo. Mariana Correa, productora de seguros, explicó en La Brújula 24 que el 90% de las personas solo cuenta con el seguro contra terceros obligatorio, el cual no cubre daños por granizo. Aquellos que sufrieron destrozos en sus vehículos descubrieron que solo las pólizas contra todo riesgo o planes específicos con cobertura climática brindan protección ante este tipo de siniestros.

A poco más de un mes de aquel fenómeno la ciudad viviría uno mayor: la inundación del 7 de marzo, que terminó de completar la trilogía terrible del clima en Bahía.

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