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"Es el mazazo final": pérdidas por más de $10 millones y riesgo de cierre de un comercio

Oscar, un comerciante de Noroeste, denunció que están sin luz desde el domingo por la tarde y no tiene dinero para reponer la mercadería. "Desde la pandemia para acá, solamente tengo deudas", aseguró.

La falta de energía eléctrica en distintos barrios de la ciudad volvió a generar fuertes reclamos, esta vez con especial impacto en el barrio Noroeste, donde un comerciante denunció pérdidas económicas millonarias tras permanecer sin suministro desde el domingo por la tarde.

Oscar, propietario de un kiosco, despensa y rotisería ubicado en Don Bosco al 800, señaló que el corte comenzó alrededor de las 16 del domingo y se extendió durante horas sin recibir respuestas. “Llamo a Edes y nadie me atiende”, afirmó, al describir una situación que calificó como límite tanto en lo económico como en lo personal.

El comerciante explicó que el negocio funciona desde hace 35 años en el barrio y atraviesa el peor momento desde su apertura. “Este es el peor momento que estamos pasando como comerciantes y como ciudadanos de Bahía Blanca. Tenemos pérdidas millonarias y no nos podemos recuperar de esto”, sostuvo.

Según detalló, las pérdidas superan los diez millones de pesos, principalmente por mercadería dañada que no puede reponerse. “No tengo diez millones para rearmar la mercadería. Tengo solamente deudas”, expresó, y reconoció que la situación lo deja al borde del cierre definitivo.

Oscar también enumeró el contexto adverso que viene arrastrando el comercio. “Venimos con deudas de la pandemia, después se rompió el puente con la inundación y ahora esto, la falta de luz. Esto es el mazazo final”, dijo. En ese sentido, explicó que antes de la inundación las ventas ya habían caído un 50 por ciento por la situación económica del país y que, tras el temporal, el nivel de actividad se redujo aún más. “Luego de la inundación estábamos trabajando al 25 por ciento”, indicó.

Actualmente, el local permanece abierto de manera parcial. “Tenemos abierto solo para vender cigarrillos y masitas”, explicó, al tiempo que advirtió por la situación laboral de quienes dependen del comercio. “Tengo tres empleados en blanco, más nosotros. Creo que quedamos todos en la calle”, lamentó.

Finalmente, el comerciante expresó su sensación de impotencia frente a un escenario que considera insostenible. “Siento mucha impotencia y va a ser muy difícil salir de esta”, concluyó, mientras el barrio continúa a la espera de una solución definitiva al problema del suministro eléctrico.

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