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Mauricio Macri y Juliana Awada se separaron tras más de 15 años de relación

El expresidente y la empresaria decidieron poner fin a su vínculo de manera consensuada luego de más de una década juntos.

Después de más de quince años compartidos entre la vida privada, la escena pública y los vaivenes del poder, Mauricio Macri y Juliana Awada decidieron poner punto final a su relación. La separación, según trascendió, fue de común acuerdo y se resolvió antes de las fiestas de fin de año, que igual eligieron pasar juntos en familia.

La historia entre el expresidente, hoy de 66 años, y la empresaria de 51 comenzó casi como un guiño del destino. Se conocieron en septiembre de 2009 en el Ocampo Wellness Club de Barrio Parque, un gimnasio exclusivo donde Macri, por entonces jefe de Gobierno porteño, cruzó por primera vez miradas con Awada. Ella tenía 35 años, él 50. Hubo una cena, un fin de semana en Tandil y, sin demasiadas vueltas, la relación se afianzó rápido. En pocos meses ya convivían y habían decidido apostar en serio.

El vínculo creció al ritmo de la carrera política de Macri. En 2010, apenas un año después de aquel primer encuentro, se casaron por civil el 16 de noviembre en una ceremonia multitudinaria, con unos 400 invitados que mezclaron figuras del espectáculo, el periodismo y el deporte.

Un año después llegó Antonia, la única hija en común, nacida el 10 de octubre de 2011. Para entonces, la pareja ya había formado una familia ensamblada: Macri es padre de Agustina, Francisco y Gimena, fruto de su matrimonio con Yvonne Bordeu, y Awada tenía a Valentina, de su relación anterior con el empresario belga Bruno Babier. Entre todos armaron una dinámica que, puertas afuera, siempre mostró un perfil bastante armónico.

Durante los años en los que Macri fue presidente, Awada se convirtió en una figura clave, aunque de bajo perfil, dentro de la vida en Olivos. Él mismo lo contó en 2021, en una entrevista con Juana Viale en La Noche de Mirtha. "A las siete u ocho de la noche, cuando entraba a Olivos, yo me olvidaba del trabajo. Fue gracias a la hechicera. Juliana fue increíble", dijo entonces, revelando el apodo cariñoso con el que la llamaba.

Con información de La Nación

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