Seguinos

Paladar Negro

La mejor sartén para cocinar en casa: aluminio, hierro o acero inoxidable

Hay objetos que simplemente son parte de la vida cotidiana, sin importar dónde vivas ni cuánta experiencia tengas en la cocina. La sartén, ese utensilio que nos acompaña desde la primera tortilla mal hecha hasta el salteado orgulloso que subimos a Instagram, es uno de ellos. Algunas vienen heredadas, otras tienen el mango chamuscado por algún accidente, y también están las nuevas, relucientes, que parecen pedirte una foto antes de su primer uso… porque sabés que ese blanco perfecto dura lo mismo que un suspiro.

Y después están las favoritas. Esas que nunca fallan, que calientan parejo, que no pegan ni aunque las mires mal. Pero, cuando llega el momento de renovar o ampliar el arsenal, también llega la duda existencial: ¿qué sartén compro? ¿Cuál sirve para milanesas, para salteados rápidos, para cocinar sin aceite o para durar una eternidad?

Acá te acercamos una guía realista, directa y sin vueltas para entender qué tipo de sartén te conviene según cómo cocines.

Aluminio: livianas, rápidas y económicas

Foto: Freepik.

Las sartenes de aluminio son como ese amigo que siempre llega primero: se calientan rapidísimo. Son súper livianas, fáciles de maniobrar y, además, bastante económicas. Hasta ahí, todo hermoso.

El tema es que las versiones más básicas, esas que encontrás baratas en cualquier bazar, no tienen recubrimiento y pueden reaccionar con alimentos ácidos como tomate, limón o vinagre. ¿El resultado? Un leve desprendimiento de aluminio. No es peligroso si es ocasional, pero no se recomienda su uso constante para este tipo de preparaciones.

Claro que existe la otra liga del aluminio: las sartenes de varias capas con antiadherentes modernos, más pesadas, más duraderas y que distribuyen el calor de manera pareja. Esas, sí, son una inversión en serio y suelen durar años, incluso en cocinas profesionales.

Acero inoxidable: brillantes, resistentes y versátiles

Foto: Freepik.

Esas plateadas que parecen recién salidas de un set de cocina gourmet. El acero inoxidable no se oxida, no altera el sabor de los alimentos y, si se cuida bien, dura muchísimos años. Pero —porque siempre hay un pero— si no la precalentás como corresponde o no usás suficiente materia grasa, la comida se pega sin piedad.

Vienen con doble, triple, cuádruple e incluso quíntuple fondo, lo que mejora muchísimo la distribución del calor. Pesan un poquito más que las de aluminio, pero lo suficiente como para permitir ese sartenazo canchero que te hace sentir chef.

Hierro fundido: pesadas, eternas y de calor parejo

Foto: Freepik.

Las reinas del peso. Las levantás y te sentís en el gimnasio, pero su capacidad es incomparable: retienen el calor como ninguna y lo distribuyen de forma uniforme. Tardan en calentarse, sí, pero una vez que están listas, no las parás más. Incluso podés usarlas sobre brasas, en horno o directamente en la parrilla.

Eso sí, requieren mantenimiento. Hay que curarlas, secarlas siempre, volver a aceitar… un ritual que al principio asusta pero que después se vuelve natural. Y, si se cuidan bien, son literalmente eternas.

El cocinero Giorgini, de La Peña, recomienda curarlas con sal gruesa caliente —que "raspa" todo— y luego un baño de aceite, quemando la superficie. Es un proceso simple que marca la diferencia.

Antiadherentes modernos

Los recubrimientos antiadherentes con base de aluminio o acero permiten cocinar con poco aceite, deslizar la comida como si bailara y limpiar en segundos. Pero requieren delicadeza: nada de cuchillos, nada de utensilios de metal, y nada de sobrecalentar la sartén vacía.

Los más comunes son:

Teflón: Liviano, fácil de usar y perfecto para cocciones suaves. A temperaturas superiores a 260°C empieza a degradarse, así que la clave es cuidar el fuego. Ideal para tortillas, huevos, panqueques, verduras salteadas rápidas.

Cerámica: Un antiadherente natural, lindo a la vista y fácil de limpiar. ¿El problema? Los golpes pueden "cacharlo" y pierde su capacidad. Además, su vida útil es un poco más corta que la del teflón.

Foto: Freepik.

Entonces… ¿cuál es la mejor sartén?

La respuesta más honesta: depende de qué cocines y cómo cocines.

  • Para uso diario, liviano y práctico: aluminio antiadherente.
  • Para dorar, saltear y lograr cocciones más pro: acero inoxidable.
  • Para cocinar sobre brasas o lograr ese sabor rústico: hierro fundido.
  • Para cocinar sin aceite y evitar que algo se pegue jamás: antiadherente moderno.

Con información de Clarín

Más Leídas