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Los ocho objetos que deben estar lejos de la hornalla para evitar riesgos en la cocina

Aceites, repasadores, papeles y hasta pequeños electrodomésticos pueden representar un peligro o deteriorarse si permanecen expuestos de manera constante al calor.

Mantener despejado el sector de la cocina donde se encuentran las hornallas o el anafe puede reducir el riesgo de incendios y evitar el deterioro de alimentos, utensilios y electrodomésticos. Distintos organismos especializados recomiendan alejar de las fuentes de calor aquellos elementos inflamables o sensibles a las altas temperaturas.

Uno de los productos que suele permanecer cerca de la cocina por comodidad es el aceite. Sin embargo, las botellas expuestas a una llama o a superficies calientes pueden incrementar el riesgo de incendio y también sufrir vuelcos accidentales. La recomendación es conservarlas en un espacio fresco, seco y apartado de la zona de cocción.

El aceite de cocina junto al fuego incrementa el riesgo de incendio y de vuelcos accidentales. (Imagen Ilustrativa)

Los libros de recetas, cuadernos y otros papeles tampoco deberían permanecer junto a las hornallas. Por tratarse de materiales combustibles, una llama o una temperatura elevada pueden encenderlos con facilidad. Además, la exposición permanente favorece la acumulación de grasa.

Algo similar ocurre con repasadores, agarraderas y paños. Un textil seco o impregnado con restos de aceite puede prenderse fuego rápidamente si entra en contacto con una hornalla encendida. La National Fire Protection Association recomienda mantener este tipo de materiales alejados del sector donde se cocina.

Los libros de cocina y papeles cerca del anafe pueden arder y absorber grasa con facilidad. (Imagen Ilustrativa)

Las especias presentan un problema diferente. Si bien no implican el mismo riesgo de incendio, la combinación de calor y vapor puede afectar su conservación, generar humedad dentro de los envases y hacer que pierdan aroma o se apelmacen.

Los electrodomésticos y sus cables se dañan con el calor y suman un riesgo eléctrico en la cocina

También es conveniente evitar que frutas y verduras permanezcan junto a una fuente constante de calor. Las temperaturas elevadas pueden acelerar su maduración y reducir el tiempo durante el cual se mantienen en buenas condiciones.

Los productos de papel se vuelven combustibles y se impregnan de grasa en el área de cocción. (Imagen Ilustrativa)

Otro punto a tener en cuenta son los utensilios de plástico. Espátulas, cucharones o pinzas pueden deformarse o derretirse parcialmente si quedan demasiado cerca del fuego o de una placa caliente, por lo que resulta preferible guardarlos en cajones o recipientes ubicados a una distancia segura.

Los utensilios de plástico se deforman o se funden cuando quedan demasiado cerca de la placa. (Imagen Ilustrativa)

Servilletas, rollos de cocina, envases descartables y otros productos de papel integran también la lista de elementos a mantener apartados. Además de su capacidad para encenderse, pueden absorber la grasa que queda en suspensión mientras se preparan los alimentos.

Los repasadores y paños se encienden rápido si tocan una llama o una superficie muy caliente. (Imagen Ilustrativa)

Finalmente, tostadoras, cafeteras, licuadoras y otros pequeños electrodomésticos requieren especial atención cuando el espacio disponible es reducido. La exposición prolongada al calor puede afectar los aparatos y, especialmente, sus cables eléctricos.

Las especias pierden aroma y se apelmazan cuando quedan expuestas a humedad y aire cálido. (Imagen Ilustrativa)

Las recomendaciones de seguridad apuntan a mantener los cables lejos de las hornallas y evitar que entren en contacto con superficies calientes, ya que su deterioro puede generar un riesgo eléctrico o de incendio.

Las frutas y verduras maduran más rápido y duran menos si reciben calor constante. (Imagen Ilustrativa)

En términos generales, mantener libre el entorno inmediato de la cocina y destinar otros espacios para productos inflamables, alimentos y artefactos permite disminuir riesgos durante las tareas cotidianas y prolongar la vida útil de los elementos utilizados en el hogar.

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