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"El desafío más grande es el cambio cultural", advirtió el creador del bioaceite a partir de yerba usada

Martín Palazzolo, científico del Conicet, dialogó en el programa "Bahía Hoy" de La Brújula 24, donde analizó el alcance de su invento y sostuvo que en nuestra sociedad necesita un cambio de paradigma.

Martín Palazzolo, investigador del Conicet, explicó en el programa "Bahía hoy" de La Brújula 24 cómo a partir de la yerba mate consumida se puede obtener bioaceite y advirtió que nuestra sociedad necesita un cambio de paradigma: “El desafío más grande es el cambio cultural”

“Si tienen la posibilidad de compostar, que la verdad se puede hacer hasta en el balcón de un departamento, composten”, alentó el especialista, que trabaja junto a su equipo en la transformación de residuos orgánicos en bioaceite mediante un proceso denominado pirólisis.

Palazzolo detalló parte del proceso científico que lleva adelante junto a su equipo y los productos que se obtienen a partir del residuo de yerba mate: “En principio, es lo más parecido que tenemos al petróleo. Estamos hablando del bioaceite que logramos producir a partir de la pirólisis de yerba mate consumida."

"Lo cierto es que también se coproducen otros dos productos muy valiosos para nuestra vida actual. Uno es una especie de carbón, que actúa como suplemento del suelo y se conoce como biochar, muy útil para una agricultura más eficiente. El otro es una mezcla de gases no condensables que, en principio, son combustibles. Así que eso es lo que logramos a partir de la yerba mate usada.”

En cuanto al alcance y los desafíos que plantea este tipo de desarrollos, el investigador reflexionó: “La transición energética depende del tiempo, de la inversión y de que los científicos trabajemos en alianza con todos los sectores involucrados. Pero lo más difícil de todo esto es el cambio social, el cambio en nuestra conducta como consumidores.”

“Estamos hablando de dejar de usar petróleo, que nos dio una economía lineal basada en comprar, usar y tirar, para pasar a una economía biológica y renovable, que implica hacer las cosas de otra manera. Esa es la parte más compleja: compostar, separar residuos, ser más amigables con el ambiente”, reflexionó.

Finalmente, Palazzolo remarcó que este proceso también supone “un cambio cultural, un nuevo paradigma”. Y cerró: “Para que se den una idea, ninguno de nosotros, ni los adultos ni los niños de 2025, ha recibido educación formal sobre cómo disponer correctamente nuestros residuos”

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