Seguinos

Noticias B

Clausura en el centro: cómo son los controles sanitarios en Bahía

Desde el área de Bromatología detallaron en La Brújula 24 por qué cerraron de manera preventiva un supermercado de la calle Brown.

Fotos Pablo Noir (La Brújula 24)

Leandro Pérez, del área de Fiscalización y Bromatología de la Municipalidad, explicó en diálogo con el programa "Bahía Hoy", que se emite por La Brújula 24, los motivos de la clausura de un conocido supermercado del centro, donde se hallaron excrementos de roedores, alimentos en mal estado y graves falencias de higiene.

“Recibimos una denuncia por unos productos en mal estado a la línea 0800 Bahía. Se hizo una inspección y encontramos excrementos de roedores, falta de higiene y se determinó la clausura preventiva del lugar”, detalló Pérez. La investigación se inició tras una queja por galletitas con gorgojos. Durante la inspección, los agentes constataron suciedad en las heladeras, pisos y estanterías, además de daños estructurales en el depósito.

El funcionario remarcó que la presencia de roedores representa un riesgo mucho mayor que otros factores. “Es mucho más peligroso el roedor que el gorgojo en una masita. El excremento nos anuncia que hay presencia, y eso ya implica riesgo sanitario”, advirtió. También explicó que el mal olor es uno de los primeros signos que alertan sobre la falta de higiene: “Si ya hay olores, es porque hay alguna mercadería fuera de su aptitud o por plagas. Incluso en la pescadería, si el pescado es fresco y tiene el hielo necesario, no debería oler mal”.

Consultado sobre los controles en distintos comercios, Pérez señaló que las inspecciones se realizan tanto por denuncias como mediante recorridas programadas. “Tenemos cuadrillas que recorren por sectores y controlan comercio por comercio. El producto vencido es muy común, muchas veces por mala rotación o porque queda escondido en góndola”, indicó.

En cuanto al mito sobre la falta de refrigeración en los supermercados chinos, el inspector aclaró que la situación ha mejorado notablemente: “Antes había problemas con las heladeras, pero ahora hacemos controles con termómetros y las temperaturas dan bien. Un lácteo debe conservarse entre 4 y 8 grados, y si la heladera trabaja correctamente, no hay inconveniente”.

Finalmente, advirtió sobre los riesgos de los productos enlatados abollados: “Al abollarse la lata, permite el ingreso de oxígeno o altera la cobertura interior, lo que puede contaminar el producto”. Con más de dos décadas en la Municipalidad y 12 años en fiscalización, Pérez reconoció haber presenciado situaciones insólitas, pero insistió en que el objetivo siempre es garantizar la salud pública: “Hay anécdotas de todo tipo, pero lo importante es que los vecinos sepan que controlamos para cuidar lo que consumen”.

Más Leídas