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Vínculos, drogas y favores: las escuchas que incriminaron a Cantaro

El exfiscal fue condenado a 6 años de cárcel, pero el fallo no está firme.

Alejandro Salvador Cantaro. Foto Archivo de Pablo Noir / La Brújula 24

En el fallo condenatorio emitido este martes por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca contra Alejandro Cantaro, los jueces detallaron las pruebas que terminaron por incriminar al exfiscal en la causa conocida como “Narcochetos II”. Entre las evidencias más contundentes, se encuentran las transcripciones de intervenciones telefónicas que, en mayo de 2017, dieron un fuerte impulso a la investigación. De quedar firme la sentencia, el TOC ordenará la detención de Cantaro para cumplir con la condena.

Las pesquisas establecieron que Sebastián Gauna San Millán, sobrino de Cantaro, era propietario del local de cervezas artesanales “Casa Malta” (Zapiola 31), que también funcionaba como punto de venta de entradas anticipadas para fiestas electrónicas donde operaba la banda. Dichas actividades estaban ligadas a Facundo Texido, alias “Facu More”, promotor de la cerveza Kuruf y señalado como distribuidor de drogas sintéticas.

Los seguimientos de inteligencia revelaron que Texido utilizaba un Peugeot 208 blanco, propiedad de Cantaro, para consumir drogas antes de ingresar a los eventos. El vehículo fue visto en repetidas oportunidades transportando a Gauna y Texido juntos. Las escuchas registraron a Gauna coordinando con la novia de Texido la compra de pastillas “Rolls-Royce” y “Tesla” para revender, así como solicitando “chips”, término en clave para drogas sintéticas. La Prefectura también documentó que Gauna circulaba habitualmente en una camioneta Fiat Strada de su propiedad.

El lazo con Cantaro quedó evidenciado en tres conversaciones clave. En una llamada al 911, Gauna denunció amenazas contra su camioneta y se presentó como sobrino del fiscal federal, sugiriendo así un respaldo institucional. En otro diálogo, le dijo a Cantaro que había ido a “comprar milonga” —jerga para estupefacientes— y obtuvo como única respuesta la preocupación de que el asunto “no tenga que ver conmigo”. Finalmente, en una charla con Texido, este bromeó: “vio como es, usted es amigo del Oreja Cantaro”.

Tras un allanamiento en su domicilio de Bahía Blanca, Gauna no fue localizado. Su madre lo alertó sobre el operativo y le preguntó si Cantaro le había comentado algo. A partir de entonces, las conversaciones interceptadas se tornaron más cautelosas, con frases como “después lo hablamos”. Según los investigadores, incluso se utilizaban pedidos de comida, como “tarta de acelga”, para encubrir entregas de drogas.

En conjunto, las tareas de vigilancia, las escuchas telefónicas y los testimonios confirmaron que Gauna San Millán participaba activamente en la distribución de drogas sintéticas y que su relación con el entonces fiscal federal le brindaba un amparo informal para llevar adelante sus actividades ilícitas.

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