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El Gobierno busca reactivar la mesa con empresarios, sindicalistas y gobernadores

La Casa Rosada intenta "revivir" el Consejo de Mayo para avanzar con reformas como la jubilatoria y la recuperación de ahorros.

Javier Milei rodeado por los gobernadores en la Casa de Tucumán.

En medio de la necesidad de reanimar el diálogo político, el gobierno de Javier Milei decidió "resucitar" el Consejo de Mayo, una mesa tripartita anunciada con bombos y platillos en julio de 2024 pero que quedó congelada sin avances concretos.

Este órgano, que debería ejecutar los principios del Acta de Mayo firmada con 18 gobernadores en Tucumán, vuelve a escena como un salvavidas político. Sin embargo, hasta ahora, los únicos confirmados son los representantes oficiales: Guillermo Francos, el ministro más hábil políticamente, y Federico Sturzenegger, encargado de la desregulación del Estado.

Aunque el Ejecutivo dejó de insistir públicamente sobre el Consejo, en la Rosada nunca dejaron de barajar nombres. Apoyan a Gerardo Martínez, de la UOCRA, como delegado sindical, pese a su distancia crítica. Desde el gremio, sin embargo, son tajantes: "Ese consejo no existe", respondieron. Por el lado empresarial, tras desmentidas como la de Nicolás Pino de la Sociedad Rural, las miradas apuntan ahora a Martín Rappallini, el nuevo presidente de la UIA, que todavía no recibió propuestas formales.

Entre los gobernadores, la danza de nombres también sigue. Primero fue Rogelio Frigerio, luego Alfredo Cornejo, el radical mendocino que mantiene contactos con la Rosada y cuya vicegobernadora se sumó a las filas de La Libertad Avanza. Sin embargo, en su último encuentro con Francos ni se mencionó el Consejo. Mientras tanto, algunos mandatarios como los de Tucumán y Catamarca ya firmaron convenios para colaborar con la Agencia de Recuperación de Activos (ARCA) en el plan para repatriar dólares.

A pesar del impulso oficial, los gobernadores siguen su propia agenda y se autoconvocaron al Consejo Federal de Inversiones para reclamar por la caída de la recaudación y la paralización de obras viales.

Así las cosas, el Consejo de Mayo parece más un símbolo de buenas intenciones que una herramienta real de acción. En Balcarce 50 insisten en que es hora de buscar consensos sobre temas urgentes como la reforma previsional, pero hasta ahora, los interlocutores siguen siendo fantasmas.

Con información de Clarín

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