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La historia de “jurados infieles” ya fue abordada por el cine

Una película de Hollywood refleja lo que sucedió durante un juicio y causó revuelo en Tribunales fue ventilado por la sección Bahía Indiscreta.

La noticia que publicara hoy Bahía Indiscreta respecto de un jurado que denunció que, durante un juicio, hubo un arreglo resuena con fuerza en los pasillos de los Tribunales bahienses, donde la repercusión fue sumamente estruendosa. Salvando las distancias, recuerda a la trama de varias películas de Hollywood en lo que se abordan las irregularidades al momento en el que 12 ciudadanos comunes dictan un veredicto, definiendo si el imputado es o no culpable.

En el caso que ventiló la sección que se publica los lunes en este diario digital, un hombre fue absuelto de los delitos por los que había llegado acusado: abuso sexual gravemente ultrajante y doblemente agravado por el vínculo en perjuicio de dos menores de edad. Uno de los filmes más conocidos que puede servir para trazar un paralelo con lo sucedido en Bahía Blanca es “Tribunal en fuga” (Runaway Jury), estrenada en 2003, con las actuaciones estelares de John Cusack, Gene Hackman, Dustin Hoffman y Rachel Weisz.

Allí, representando los intereses de la viuda está Wendall Rohr (Hoffman), un gran abogado sureño, con grandes principios y con interés en el caso que está defendiendo. Su oponente es el brillante y despiadado especialista en elección de jurados Rankin Fitch (Hackman). Fitch y su equipo trabajan en un centro de mando en el barrio francés, concienzudamente en el seguimiento y elección de jurado. Conocerá todo sobre sus vidas y manipulará estratégicamente esta información en el proceso de selección, con el fin de que el jurado vote a favor de su defendido.

Sin embargo Fitch y Rohr pronto descubrirán que no son los únicos interesados en conseguir el favor del jurado. Uno de los integrantes, Nicholas Easter (Cusack), tiene sus propias ideas para influir en el grupo elegido. Además una misteriosa mujer llamada Marlee (Weisz) contactará con Fitch y Rohr para comunicarles que el jurado está en venta y que el veredicto final no les saldrá barato. La integridad de Rohr se pone a prueba y Fitch se verá tentado entre comprar o elegir un jurado, sin importarle las consecuencias.

Volviendo a la situación acontecida días atrás en la ciudad, en la previa al inicio del juicio y en el momento en el que se entrevistan a quiénes formaran parte, el jurado (¿infiltrado o comprado?) dijo que a los protagonistas del juicio “los conocía del barrio como a tanta gente”, pero aclaró que eso no le impedía ser imparcial. Y quedó seleccionado como juzgador. La decisión final sobre cómo sigue esta historia estará en manos del juez Hugo Adrián De Rosa. Al menos en una primera instancia. Podría realizar un nuevo juicio (si es que aparece el acusado) o hacer consultas ante la Cámara o la Corte.

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