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POR KEVIN KALISTER

Pavarotti: el restaurante con casi 30 años de historia en la ciudad

Este tradicional local está ubicado en una antigua casona en Belgrano 272 y permanece abierto todos los días.

Por Kevin Kalister / Redacción de La Brújula 24

Pavarotti es un restaurante de tradición en nuestra ciudad y está ubicado en una antigua casona en Belgrano 272. El mismo se encuentra abierto todos los días, tanto al mediodía como a la noche.

En su interior nos encontramos con un gran salón principal que cuenta con su respectiva planta baja y entre piso. El lugar también tiene tres salones adicionales, sala vip en planta alta, una cava-comedor subterránea y el salón San Telmo para eventos o reuniones de 50 personas.

Su menú es muy extenso y cuenta con un gran abanico de opciones para todos los gustos: pescados, mariscos, carnes, parrilla, pastas y cocina internacional. Incluyendo en la carta opciones sin TACC y vegetarianas.

De tentempié, la panera ya es un clásico, si bien el pan no estaba recién salido del horno, el dip que lo acompañaba lo supo compensar. Cabe mencionar el cobro de $200 por el servicio de mesa, mal llamado “cubiertos”.

En la entrada probamos dos empanadas XL ($200 c/u), según indica la carta pesan 170 gramos, sinceramente no llevé una balanza, pero sí que eran grandes.

La llamada “criolla”, básicamente era la clásica de carne picada de parrilla con aceitunas, cumplió pero no llamo mi atención.

Contrariamente, la horneada contaba con una masa casera muy sequita y bastante gruesa, rellena de una deliciosa carne al malbec (desmechada), con cebollas caramelizadas y miel. Podríamos decir que es una empanada de autor, y sin dudas es la que hay que pedir sí o sí.

El lomo al champiñón ($2290) estuvo bien, a pesar de que lo pedimos jugoso y vino muy cocido. Este corte de carne no falla, de por sí es tierno y muy magro.

A modo de observación, lo que podrían mejorar seria el puré, ya que carecía de cremosidad. Un añadido de leche o crema, nuez moscada y manteca le quedaría estupendo. Además en la carta mencionaba que era de papas al ajillo, lo cual nunca se apreció.

El salmón pavarotti (chico $2490) realmente fue de mi agrado, y eso que no esperaba que la combinación de mar y montaña funcionara, refiriéndome al cerdo y al pescado respectivamente.

El protagonista sin dudas fue el salmón, la panceta agregaba un sutil salazón y la crema con los camarones, el verdeo, las almendras y las papas doré redondeaban el plato.

Un dato no menor es el tamaño de los platos, varios de ellos, incluyendo los mencionados, se puede optar por pedirlos en su versión pequeña o grande. Por ejemplo, el lomo en su versión pequeña viene un solo medallón, en la elegida (grande) vienen dos medallones.

El postre seleccionado para degustar fue el tiramisú (grande $890) y estaba exquisito, buena proporción de masa bien humedecida y crema, coronado con cacao e hilos de chocolate.

Tiempo atrás hubiese dicho que este sitio era para gente con cierto poder adquisitivo, hoy en día, afirmo que no se aleja de los precios que podés encontrar en la mayoría de los lugares.

Además en este lugar implementaron promociones, las cuales obviamente abaratan la salida. Desde $2500 por persona disfrutás de una cena con entrada, un plato principal y un postre (incluye bebida y servicio).

Lo cierto es que, debido a la gran inflación registrada en nuestro país, los restaurantes que de por sí implicaban un costo elevado no pudieron aumentar muchos sus precios, por lo tanto, aquellos “no tan caros” se acercaron a sus mismos valores. Aunque, es importante remarcar que lo caro o barato es totalmente subjetivo y relativo.

En mi humilde opinión, y luego de haber visitado este lugar, Pavarotti es costoso, que no es lo mismo que decir que es caro. En el análisis tuve en cuenta la cálida atención, el lugar, el mobiliario, la infraestructura, el ambiente, la mantelería de tela, entre otros detalles, que hacen a la experiencia y obviamente al precio final.

(Kevin Kalister, bloguero e instagramer. Creador de @bahiablancafood)

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