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INFORME ESPECIAL

Fundación Lazos: más de una década trabajando por la igualdad

Voluntarios e integrantes de la ONG bahiense detallaron en La Brújula 24 cómo es la misión de una entidad que se mueve empujada únicamente por el amor. Relatos que emocionan.

Foto cortesía Pablo Presti
Por Juan Tucat, redacción La Brújula 24
[email protected] - IG/tucatjuan

En un presente cargado de malas noticias, está bueno también poder destacar el trabajo desinteresado que llevan adelante distintas organizaciones de la ciudad. Gente que deja muchas cosas de lado –su tiempo, principalmente– en procura del bien común. Y eso, sin lugar a dudas, es para aplaudir.

En estos espacios de La Brújula 24 es frecuente encontrar este tipo de expresiones. Hoy es el turno de Fundación Lazos, que nació el 16 de abril del año 2010, ante la necesidad de brindar un espacio integral para jóvenes y adultos con diversidad funcional. Porque ellos eligieron no mirar para otro lado.

Daniela Saporito preside la ONG y, en diálogo con este cronista, contó que “el objetivo lo fuimos transformando a lo largo de los años para que la institución no sea solo un lugar para las personas con discapacidad, sino para que sea un espacio artístico y recreativo que articula sus propuestas con la comunidad”.

De acuerdo a su relato, las actividades de la fundación están basadas en tres ejes principales: los jóvenes y adultos con diversidad funcional, las familias y toda la comunidad.

“Llevamos a cabo nuestro trabajo a través de actividades artísticas (pintura, literatura, expresión corporal, ritmos latinos, música, canto) y recreativas (juegos, cocina, huerta), las cuales consideramos una experiencia humana que favorece el desarrollo personal, mejora la calidad de vida y la autonomía”, comentó Daniela.

Los integrantes del equipo

Lazos se conforma por una Comisión Directiva con 8 integrantes, que se encarga de la parte administrativa y organizativa, y por 10 voluntarios que llevan a cabo talleres y la articulación con instituciones de la comunidad. Y por supuesto, a este trabajo se suma la colaboración de cada una de las 16 familias de los jóvenes que asisten.

Lógicamente, la pandemia generó su impacto, como en cualquier ámbito. Al respecto, Daniela consideró que “al principio nos tuvimos que adaptar a las nuevas formas de encontrarnos a través de la tecnología. Vernos, conversar y hacer las actividades fue distinto. Y también nos acercamos a los hogares de cada familia para poder llevar el material que luego lo utilizábamos en los encuentros virtuales”.

“El golpe más grande fue desde lo económico, dado que paralelo a la realización de las actividades estamos construyendo nuestra sede y el ingreso de dinero es por medio de eventos que no se pudieron realizar. Este año fuimos volviendo a la presencialidad por necesidad de cada uno de los integrantes y con todo el protocolo correspondiente”.

“Cada uno de nosotros somos singulares y formamos parte de esa diversidad que compone la humanidad”

“Así comenzamos a funcionar en la sede de Mallea 1029 con todas las actividades y propuestas con las otras instituciones. Articulamos con la escuela de Artes Visuales trabajando el concepto de ‘cuerpo normal’ y rompiendo con este paradigma de la normalidad que no existe, dado que cada uno de nosotros somos singulares y formamos parte de la diversidad que compone la humanidad”.

“Trabajamos con nuestros amigos del taller de pastas Ceres, reversionando el calendario del año pasado en una tremenda agenda atemporal con la recreación fotográfica de las tapas de discos de rock nacional, las ilustraciones de canciones de Carolina Lucarelli, el diseño de Marina Villarreal y el apoyo de dos empresas de nuestra ciudad (Tecnostore y Chricer)”, contó la voluntaria. Es importante mencionar que esta idea está enmarcada en el Proyecto Cultural Solidario del Instituto Cultural de Bahía. Y el dinero de las ventas de las agendas será para las dos instituciones.

Proyección para el 2022: “Queremos terminar la sede, que nos falta muy poco, y poder continuar con los talleres que venimos realizando, sumar nuevas propuestas y seguir con la red que construimos con las instituciones de la comunidad. Básicamente lo que queremos es una ciudad más accesible e inclusiva”.

“En la diversidad de cada ser humano que nos hace únicos a todos reside la principal característica que nos hace iguales … ser personas”

Para este informe, también dialogamos con la profesora Silvina De Briganti, quien hace más de una década se desempeña en diferentes servicios educativos. “Durante toda mi formación comencé a cuestionarme, en una materia que dictaba Daniela Saporito, qué pasaba con las personas con discapacidad al terminar con sus estudios. Sabemos que el crecer viene acompañado de responsabilidades y tener que trabajar e independizarse, entre otras cosas”.

Silvina De Briganti es docente de educación especial.

“Nuevamente nos surgía el interrogante de que hacían ‘ellos’. Y fue ahí donde comenzó un sueño, algo que tenía que cumplirse, vivirlo desde un lugar activo, siendo parte y protagonista. Siempre nos preguntan qué es Lazos para nosotros, y es la afirmación de que lo que uno desea se cumple, que todos los días hay que agradecer por un día más pensando en el otro, un ‘otro’ que no es menos que nosotros pero que aún la sociedad no se encuentra lista para hacer valer sus derechos”.

“Ese otro tiene posibilidades y solo hay que darle el espacio, el tiempo, significarlos por lo que sí pueden hacer y ser, sin la mirada de algo vacío y lastima. Lazos es eso, mostrar a las familias, a la comunidad, a empresas y políticos, que las personas con discapacidad son personas con sueños y derechos”, señaló la docente.

“Lazos es amor”

Juliana Brertolino es una de las jóvenes que integra la ONG y que también participa del programa de radio. “Para mí Lazos es amor, disfrutar con amigos, cantar, bailar, pintar, pasear. Eso es para mí, es puro amor. Pasarla bien me encanta”, exclamó con ternura.

Y su mamá, Susana, dijo que “es muy importante porque es un lugar de encuentro, de disfrutar con amigos, algo necesario para todo el mundo. A veces no encontramos ese lugar, los podemos buscar pero ellos pueden tener un poco de limitación para eso. Ahí pueden hacer lo que más les gusta, todo es grupal, pero después de ahí salen las cosas que le apasionan a cada uno”.

“Son todos voluntarios que eligen estar ahí y realmente la pasan muy bien. Nosotras, las madres, hacemos también nuestro aporte para que se pueda disfrutar”, cerró.

Hoy a este cronista le resulta fácil cerrar esta nota. Porque en definitiva ya lo explicaron ellas, que de una u otra manera le dan vida a la entidad.

Es simple: Lazos es amor. ¡Buen domingo!


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