WhatsApp de Publicidad
Seguinos

Masters 1000 de Cincinnati

El bahiense Guido Pella volvió a ganar dos partidos seguidos después de año y medio

Alos 31 años, con nuevo coach (Fabián Blengino en lugar de José Acasuso) y después de muchos meses frustrantes en los que padeció lesiones, se contagió de Covid-19 y hasta quedó al margen de torneos por estar aislado por contacto estrecho, Guido Pella vuelve a estar en la búsqueda de recuperar las buenas sensaciones. Y en el Masters 1000 de Cincinnati, lo está logrando. El bahiense, que estuvo cerca de salir del Top 100 -ocupa el puesto 93°- avanzó a los octavos de final con muy buen triunfo sobre el italiano Fabio Fognini (36°) por 6-1 y 7-5, en 1h29m.

Pella, que había debutado en el cemento de Cincinnati venciendo al belga David Goffin (19° del ranking mundial) por un doble 6-3, ganó dos partidos seguidos en un torneo por primera vez desde el Abierto de Australia 2020 (ante el australiano John-Patrick Smith y el francés Gregoire Barrere, antes de perder con Fognini).

“Todavía es muy temprano como para hablar de una recuperación completa. Yo soy muy cauto con eso, porque me ha pasado en estos dos años que me costó muchísimo el tenis y también mi vida. Uno tiene que ser muy cauto con la toma de decisiones, y en este momento lo que toca es disfrutar, que estoy saliendo de un espiral negativo, del que pensé que no iba a salir nunca más”, dijo.

“Hablo de ser cauto porque la pasé muy mal, no solo en este año y medio de pandemia. Cuando volví de Wimbledon, que hice el cambio de equipo, que salió Chucho (José Acasuso) y entró Fabián (Blengino), me costó mucho volver a encontrarme en una situación favorable de entrenamiento. Se hizo difícil todo el tema de logística, no teníamos nada, pero necesitaba practicar lo mejor posible y llegar a un torneo como este para tener sensaciones buenas”, destacó el zurdo de Bahía Blanca en la rueda de prensa posterior a su victoria.

Pella volvió a trabajar con Blengino, coach que lo acompañó en sus comienzos y desde hace semanas en esta nueva etapa. “La verdad es que después de Wimbledon no sabía qué iba a pasar conmigo, no sabía quién me podía entrenar, cuál podía ayudarme en ese momento, pero Fabián estuvo dentro de las prioridades, porque es el que me formó y me conoce desde chico, es una relación parecida a la de un padre con un hijo y fue una buena decisión en este momento, con tantas dudas y tantos miedos”, agregó.

Antes de competir en el Western & Southern Open, el Masters 1000 previo al US Open (comenzará el 30 del actual), el zurdo argentino apenas tenía tres victorias en la temporada (y trece derrotas).

A un mes de la serie de Copa Davis entre la Argentina y Belarús, en el BALTC, por los playoffs de la reclasificación para el Grupo Mundial I, y teniendo en cuenta la historia de Pella en la competencia (campeón en 2016; diez series disputadas), no sería descabellado pensar que puede volver a integrar el equipo nacional sobre el polvo de ladrillo porteño, el 18 y 19 del mes próximo, en el Buenos Aires.

Pero el bahiense fue claro al respecto: “Va a depender de lo que digan los capitanes. Con Gastón (Gaudio) no hablo hace muchísimo, y está difícil que él pueda viajar por las restricciones (sanitarias), al US Open no lo dejan ir porque no hay credenciales. Tenemos la suerte de que (Gustavo) Marcaccio sea el entrenador de (Jaume) Munar, y con él tenemos más relación, pero de torneos, entonces se hace difícil tener ese ida y vuelta entre el jugador y el capitán, que es tan bueno y como pasó en años anteriores. Calculo que en las próximas semanas vamos a tener novedades”.

Fuente: La Nación

Lo más leído