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La confesión del bahiense

Redivo: "Pensé en dejar todo, pero ahora volví a disfrutar"

Las lesiones tuvieron a maltraer al tirador surgido en Pacífico, quien reveló que pasó noches enteras sin dormir por los dolores.

El bahiense Lucio Redivo confesó, durante una entrevista publicada hoy por el sitio oficial de la Confederación Argentina de Básquetbol, que pensó en dejar de jugar al básquetbol de manera profesional, debido a las recurrentes lesiones que lo aquejaron.

El tirador subcampeón mundial completó este fin de semana un gran regreso a las canchas en Monferrato (Segunda división de Italia) y se ilusiona con estar presente en los Juegos Olímpios de Tokio.

"Ahora estoy feliz, tranquilo y soy optimista… Pero en los últimos tiempos la pasé mal. Por las lesiones pensé en largar todo. Hace un año y medio fue el peor momento, pero también hace unos meses cuando llegué a Italia y me partí el cuádriceps en dos, literalmente. Hasta el médico de la Juventus me dijo que tenía para seis meses de recuperación. Por suerte, un especialista argentino me dijo que podía lograrlo de otra forma, en un mes, le hicimos caso y acá estoy, ya de regreso, haciendo lo que más me gusta”. 

-Vayamos a aquel mal momento en Breogán.
-La pasé mal ahí, por una lesión en la ingle, peor que una pubialgia. El dolor me levantaba de noche y me pinchaban para jugar, con o sin calor. No podía entrenar y menos jugar como quería. Yo sabía que podía dar más pero el físico no me dejaba. Ahí fue cuando dejé de disfrutar el básquet. Ahí fue cuando hablé con mi familia y ellos me apoyaron. Luego llegó la Selección, los Panamericanos, el Mundial, y eso me ayudó mucho.

-Justamente hace poco Pato Garino nos contaba lo mismo, cómo la Selección llegó a su rescate, en el peor momento.
-Sí, hablé mucho con Pato y Nico (Laprovittola), ellos me escucharon y ayudaron mucho. En realidad, agradezco a todos, el haber estado, haber podido ser parte de algo inolvidable que me va a quedar para toda la vida, que voy a poder contarles a mis hijos. Jugar el Mundial, vivir lo que viví, aunque haya jugado poco, fue cumplir el sueño del pibe. Me quedará para siempre, porque las medallas están ahí... Además, la experiencia fue especial, un equipo increíble, un grupo impresionante que te hacía parte, aunque no jugaras. Yo venía de aquellas sensaciones feas de las lesiones y estar con ellos era un alivio, me hacía olvidar de todo lo malo. Pude disfrutarlo, realmente. Me sirvió como un volver a empezar.

-Después te fuiste a México, a Aguacateros de Michoacán, con Nico Casalánguida.
-Sí, fue un volver a comenzar y Nico, con su equipo, me ayudó mucho. Fue una experiencia corta que pude disfrutar. Me sirvió para recuperar mi cabeza más allá de lo físico. Trabajé con un psicólogo y pude volver a sentir placer. Un alivio y felicidad increíble el poder regresar así.

-Ahí decidiste tomar la oferta de esta Monferrato de la segunda división de Italia. ¿Por qué?
-Porque me ofreció lo que buscaba, sobre todo la chance de reinsertarme en Europa. Me pareció una buena idea, la mejor que se me presentó.

-Llegaste y te lesionaste. ¿Cómo fue y cómo lo tomaste?
-Yo había estado entrenando en Bahía y a Italia llegué bien en lo físico. Pero el equipo ya estaba adelantado y yo tal vez me haya apresurado un poco para ponerme a tono. Tuve un aviso en el cuádriceps y no le di importancia. Tuvo una segunda alerta y tampoco. Luego recibí un fuerte golpe fuerte en la zona y sentí que algo había pasado. Seguí entrenando, aunque notaba que no podía saltar ni cambiar de ritmo. Luego de casi una semana pedí ir a ver a un especialista y fue cuando el especialista de Juventus me dijo que el cuádriceps se había partido en dos y que era una lesión de seis meses de inactividad. Ahí, otra vez, se me vino el mundo abajo.

-¿Y cómo te terminaste recuperando en un mes?
-Decidimos hacer otras consultas, un traumatólogo nos habló de cuatro meses y medio y un argentino nos dijo “un mes y medio”. Yo no lo podía creer porque era una diferencia muy grande entre diagnósticos. Hablamos con el club y nos arriesgamos. Por suerte, la pierna reaccionó muy bien, la lesión empezó a cerrar y al mes ya estaba listo. Demoré un poco mi regreso para estar seguro y, sobre todo, porque no jugaba desde hacía 10 meses. Ahora debo ir despacio, agarrando ritmo de juego.

-Volviste, jugaste mucho en el debut y la rompiste, con 31 puntos. Contame tus sensaciones de algo tan distinto a lo que uno espera en un regreso así.
-Sí, hasta yo me sorprendí lo que hice ese día, tanto lo que jugué como lo que hice en cancha. Yo no sabía cómo reaccionaría mi cuerpo, porque era una lesión difícil y tras una inactividad importante, pero me sentí demasiado bien. Todo lo que hice, el entrenamiento extra durante semanas, rindió sus frutos. No esperaba tan buena reacción del físico.

-¿Y cómo te tratan en el club y en la ciudad, teniendo en cuenta que tienen a un subcampeón mundial en el plantel?
-La verdad es que muy bien. La gente es increíble. No salgo mucho, por el Covid-19, pero cada vez que voy al supermercado me hacen sentir su cariño y agradecimiento por estar acá. Está claro la repercusión que ha tenido el Mundial y lo que hicimos con la Selección.

-Termina un 2020 muy complejo en todo sentido, aunque de forma más esperanzadora para vos. ¿Qué esperás para el 2021?
-Sí, ahora tengo otra ilusión, otra perspectiva. Ojalá que el equipo tenga un buen año y que yo pueda seguir así como estos días, en una cancha. Volví a disfrutar, a ir contento a entrenar y motivado a los partidos. Y tener este pensamiento, luego de tocar fondo, es importante. Ahí es cuando valorás más las cosas. El deseo más grande es seguir positivo y ser yo, el chico de Bahía que hacía esto por pasión, más allá de ser un trabajo.

-Imagino que Tokio será un gran objetivo. ¿Cómo ves lo de los Juegos? ¿Te ves con chances de quedarte en el equipo?
-Tokio siempre está en mi cabeza, lo mismo que la Selección. Es seguir representando a tu país en el torneo más importante. Si bien falta mucho, uno siempre piensa y sueña. Yo trato de hacer lo mejor posible, seguir trabajando, mejorando y aprendiendo. Si se da, bienvenido sea.

-Hasta hace poco se hablaba que no había recambio y ahora parece que sobran las opciones para Tokio, sobre todo con el crecimiento de Bolmaro, el resurgimiento de Delfino, lo de Juampi Vaulet en Manresa y siguen las firmas...
-Nunca fue fácil ganarse un lugar. Y nunca lo será. Todos queremos estar ahí, pero la verdad que es lindo ver el nivel de todos, habla bien de nuestro básquet, de estas nuevas camadas y, en lo personal, estoy contento de estar ahí, en esa pelea. Ojalá vaya la mejor Selección posible. Obviamente que la ambición está, pero no siento que compita contra nadie en particular. Creo que debo dar lo mejor y esperar la decisión del cuerpo técnico.

(Fuente: CABB)


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